"No somos los malos de la película"

  • Francisco López Sánchez, ex sindicalista y trabajador de los autobuses urbanos durante cuarenta años

Es el veterano de los cerca de 150 empleados de los autobuses urbanos. Cuarenta años ya sobre el suelo. Ha pasado por cobrador, conductor e inspector y ha vivido, por tanto el paso de cuatro concesionarias: Las de José Benítez, Herederos de José Benítez, Aura y Cojetusa. Francisco López Sánchez (Prado del Rey, 1948), 'el Chispa', un hombre bueno que invierte su tiempo libre en su pasión por las manualidades, ha sido durante más de veinte años la voz discrepante de los autobuses urbanos. Su infancia fue dura, en aquellos años de hambruna y necesidad: Cuando su padre fue nombrado caminero, Paco tenía seis años, cuidaba cochinos y cabras y dormía en un mal pesebre. Hasta que el montano llegó a la ciudad. En Jerez hizo de todo: Trabajó en lo que pudo en el Gallo Azul, luego en San Francisco y coció ladrillos en el tejar de José Mateos Soler. Llegó a yesero y entró en Agroman, y más tarde en la azucarera de El Portal. Dos oficiales, 'los Zurrapa' le advirtieron entonces: "Métete en los autobuses, que es mejor sitio". Y así comenzó todo.

-¿Por qué lo de 'el Chispa'?

- Así me llamaban. Era un tanto rebelde, reivindicativo. Peñalver, Alfaro padre, Marchena, tío Manuel... fueron algunos que influyeron en mis ideas. Me las tuve que ver en ocasiones con la policía. He estado en el comité durante unos veinte años. Pero yo entré en el sindicalismo después de haber visto cómo un trabajador era avergonzado. También pasé por el movimiento vecinal. Ahora descanso: He dejado la lucha a un lado.

-Esta vez no hay nada que reprocharles.

-Estaba claro que el problema surgía del impago de las nóminas. Lo han solucionado, pero creo que esto es sólo pan para hoy y hambre para mañana. Volverá a pasar lo mismo.

-Se lo decía porque ustedes también arrastran mala prensa.

-Se refiere a los paros durante Feria. Siempre quisimos empezar a negociar el convenio en septiembre. Y la empresa nos decía que no, que hasta primeros de año. Se perdía tiempo y, otras veces, se debía al incumplimiento del convenio.

-¿No le reprochaban nada por la calle?

-Esta vez me he encontrado con más solidaridad del usuario, pero yo, personalmente, en otras ocasiones tampoco he tenido problemas, quizás algunas pequeñas quejas.

-Es que dicen que ganan demasiado, que viven muy bien a golpe de huelga.

-Es que éso no es así. Cuando Cojetusa dio publicidad a los salarios, se armó un gran revuelo. Pero que un conductor gane entre los 1.300 y 1.400 euros, trabajando cinco días a la semana... Después tenemos cinco pagas extras. Esto puede sonar escandaloso, pero es que una de ellas nos la concedió doña Lola Quevedo, la viuda de don José Benítez, por haber ido a una misa por su marido a las cinco de la mañana. Así nos lo compensó y, desde entonces, se metió en convenio.

-¿Quién tiene la culpa en todo este continuo embrollo que es el transporte público?

-Creo que es el Ayuntamiento el que tiene mayor parte de responsabilidad. Pone las líneas y marca las paradas. Y no tienen ni idea. Se asesoran de personas que no entienden el autobús. Pero ni se ha consultado al conductor ni a nadie más que entiende el servicio. De ser así, todo funcionaría de una forma más correcta. No somos nosotros los malos de la película.

-El número de viajeros llegó a ser de más de once millones en 1972. Ahora llega a los seis millones y medio, nada lógico en una ciudad que tanto ha crecido desde entonces.

-Porque si al sector se le dejase funcionar, organizado por los propios trabajadores, todo funcionaría mejor. Les hemos entregado muchas veces estudios de cada línea, de cada una de ellas, que les permitía ahorrar en tiempo y kilometraje. Esos estudios nunca los han tenido en cuenta.

-¿Qué explicación tiene?

-Bueno, el Ayuntamiento paga a la concesionaria por kilómetro recorrido. Yo siempre he defendido una reorganización del transporte público.

-¿De qué se trata?

-Yo mantengo que el transporte urbano sólo tiene cuatro cosas que cuidar y no olvidar: La rapidez en el servicio; el cumplimiento de horarios; la limpieza de los autocares y un clima de agrado con los clientes.

-¿Cojetusa no lo cumple?

-Cojetusa no cumple los horarios de paso, tampoco las rutas, ni los recorridos reales ni con la limpieza de los coches. No piensa en el cliente, pero sí en cobrar más el kilómetro recorrido, en encarecer el servicio y crear un gran malestar entre los trabajadores con los impagos.

-¿Y el Ayuntamiento?

-El Ayuntamiento es cómplice: No controla todo lo que tiene por cumplir Cojetusa. Al final, tampoco piensa en el cliente.

-¿Es verdad lo del estado de la flota?

-La flota está peor que la del Congo o la de Biafra. Los Mercedes tienen trece años; habría que echarles dinero para ponerlos en condiciones.

-¿La situación es buena en el trabajo?

-Pues a pesar de que fueron también a la huelga, no hay buena sintonía con algunos mandos intermedios. Por otro lado, ha crecido el malestar por determinadas 'pagas extras' a directivos y personas de confianza, con plena dedicación, que no recoge el convenio.

-¿Linesur es la solución?

-Yo creo que Linesur es sólo una pantalla de algo que vendrá. Hará el papel de malo pero alguien más gordo estará atrás.

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