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Las mil historias de Universo Santi

  • Varios futuros empleados del restaurante, ubicado en El Altillo, explican cómo han cambiado sus vidas

Una de las sesiones de formación en la cocina de 'Universo Santi'. Una de las sesiones de formación en la cocina de 'Universo Santi'.

Una de las sesiones de formación en la cocina de 'Universo Santi'. / Vanesa lobo

La cuenta atrás para la apertura del restaurante Universo Santi sigue en marcha. El establecimiento, ubicado en la finca El Altillo (en el extremo Norte de la avenida Álvaro Domecq) comenzará a funcionar en las próximas semanas. Su plantilla estará conformada casi al completo por personas que sufren algún tipo de discapacidad, física o mental. Se dedicarán a la cocina y a la atención al público. Próximamente finalizará el proceso de formación y algunos de los 45 participantes en este programa de inserción promovido por la organización sin ánimo de lucro Fundación Universo Accisble han relatado el proceso.

Patricia de la Flor, jerezana de 32 años, es una de las seleccionadas. Tiene dos historias solapadas que está superando. Por un lado, varias hernias discales que provocaron que le dieran la "incapacidad para poder realizar mi trabajo como auxiliar de ayuda a domicilio", y además "una situación de violencia de género" de la que "afortunadamente" ha conseguido salir hace más de dos años, mientras que espera un dictamen de la Justicia. Relata que ha pasado de "creer que no servía para nada, porque estaba llena de miedos e inseguridades, a que esto sea un reto para mí". Así, destaca que "no quería seguir y ahora en cambio estoy motivada, ilusionada con mi futuro", porque "tengo a mi familia, a mi pareja" y una formación que la llevará a insertarse de nuevo en el mercado laboral.

La propia trabajadora social del proyecto es universitaria y tiene parálisis cerebral

De su formación no sólo valora los conocimientos que está adquiriendo, sino sentirse "capacitada para ponerse delante de alguien y preguntarle qué quiere". Igualmente, se siente agradecida al presidente de la fundación promotora de Universo Santi, Antonio Vila, a los profesores y a los propios compañeros, porque "todos son geniales y te dan ánimos todos los días".

Sin ir más lejos, De la Flor añade que llega a casa "como un niño chico del colegio, sin parar de hablar y contar lo que hecho o dejado de hacer". "Tengo muchas ganas de aprender y ahora sí creo que puedo". Sin duda, su historia es de superación, porque un día, cuando vio que su madre lloraba al decirle que "no podía más", fue cuando tuvo la certeza de que tenía que dejar a su ex pareja y abandonar esa vida. "No lo hice por mí, lo hice por mis padres, porque no quería verles mal".

Otro de los alumnos, Alejandro Giménez Luque, el único que llega de Málaga y que se ganó una plaza en este programa por sus conocimientos culinarios, está recibiendo formación en cocina, aunque ya cuenta con un grado medio de la misma materia. Este joven con síndrome de Down destaca que su discapacidad no le impide tener expectativas, como piensa parte de la sociedad: "Tengo muchas ganas de trabajar y de demostrar lo que sé. La cocina es mi pasión, me llena, me encantan los sentimientos que desprenden los platos. Me hace sentirme ágil y con brío". En el curso le han enseñado a moverse "con más rapidez a la hora de cocinar", para poder dar respuesta a las exigencias de los clientes.

A sus 22 años prepara su salida al mercado laboral, pero además pretende llevar una vida independiente. En ese sentido, uno de los programas que integra la formación de Universo Santi le ayuda, a él y a sus compañeros, a poder alcanzar ese objetivo.

Al hilo de ello, Gloria Bazán, trabajadora social de este proyecto, destaca que de forma paralela a la formación en distintos sectores de la hostelería se está desarrollando otro programa de vida independiente. La intención es que estos alumnos puedan, en el futuro, acogerse a otro proyecto que se encuentra en vías de ponerse en marcha como es el de los pisos tutelados. "Es fundamental que no haya tanta sobreprotección de las familias, que es lo que queremos eliminar".

Esta joven de 27 años natural de Jerez también afronta una situación de discapacidad, pues cuenta con parálisis cerebral, pero ha conseguido, "con esfuerzo y con ganas" sacarse la carrera de Trabajo Social y "tener piso, coche y pareja". En definitiva, una vida plena, porque es "independiente", que es lo mismo que pretende para los alumnos de Universo Santi. Bazán confiesa que le "encanta" su trabajo y que "siempre" ha querido trabajar "con gente con discapacidad", porque se siente identificada y le llena de "satisfacción ayudarles".

Para finalizar, cabe recordar que entre las finalidades principales de Universo Santi se encuentra favorecer la integración laboral y social de personas con discapacidad para su vida autónoma. Y Universo Santi no sólo cuenta con el legado del fallecido chef Santi Santamaría como una filosofía culinaria y de vida, sino que también se ha instalado la cocina del propio Santamaría, de donde salieron los platos merecedores de las Estrellas Michelín. Unos fogones que han necesitado de un arduo trabajo para el que se han necesitado hasta 14 viajes desde el restaurante Can Fabes en Barcelona a Jerez.

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