Sanidad

Las reclamaciones no cesan

  • La familia de una mujer de 87 años ingresada en el hospital relata la situación vivida por la falta de personal en el centro.

Imagen retrospectiva de la sala de espera de Urgencias del hospital. Imagen retrospectiva de la sala de espera de Urgencias del hospital.

Imagen retrospectiva de la sala de espera de Urgencias del hospital. / pascual

Las quejas de pacientes y familiares por la falta de medios en el hospital se han acrecentado en los últimos días, coincidiendo con una mayor demanda de asistencia. Las esperas en Urgencias se han disparado y los familiares relatan experiencias que ponen de manifiesto la carencia de recursos en fechas en las que, según el Servicio Andaluz de Salud (SAS), el plan de alta frecuentación que pone en marcha debería dar "una respuesta más eficaz y coordinada a la población". No es así en todos los casos, a la vista de las reclamaciones que familiares están presentando en el propio hospital. Una de ellas es la de la familia de María José Serrano, que desde el pasado 2 de enero está viviendo una difícil situación. Su madre, una mujer de 87 años, sufrió ese día una caída, como consecuencia de la rotura de la cadera, caída que a su vez le provocó la rotura del fémur. Cuando llegó a su casa de Cuartillos la ambulancia de La Barca, sólo viajaba en la misma un conductor, por lo que tuvieron que pedir ayuda a los vecinos para trasladar a la paciente hasta el vehículo. "Mi madre es una mujer obesa y ni el hombre podía levantarla ni nosotros tampoco", cuenta María José. Ingresó por Urgencias sobre las 12 del mediodía, pero no fue hasta las nueve de la noche cuando comenzaron a hacerle radiografías y en este tiempo, según su hija, estuvo "en una sala que llaman de escayolas, con personas que habían sufrido accidentes y sin que pudiésemos estar con ella ningún familiar. Durante estas horas nos han dicho, porque nosotros no estábamos, que le dieron de vez en cuando un sedante". Sobre las once de la noche la subieron a planta, pero advirtieron a la familia que no podría ser operada hasta dentro de tres o cuatro días "porque estaba todo saturado. Nosotros nos organizamos para hacer turnos e irnos el resto a casa y al poco me llama mi hermana diciendo que la llevaban para quirófano, casi ni me dio tiempo a llegar". La operación, según María José, salió bien, lo que animó a la familia, aunque de nuevo en planta comenzaron a sufrir las carencias. "Nos tiramos tres días sin que viniera un médico a verla. No sabíamos qué tratamiento teníamos que darle, si podía seguir con el que tenía en casa o no, preguntábamos a las enfermeras y nos decían que se lo tenían que consultar al médico". El día 6, tras el enfado de la familia, un facultativo se pasó a ver a la paciente y les dijo que ya podía empezar a sentarse, y en unos días andar con el taca taca antes de darle el alta. "Como al día siguiente no venía nadie a sentarla me fui al control para pedir ayuda, porque ni podíamos con ella, ni nos atrevíamos a moverla por si le hacíamos más daño. Me dijeron que a mi madre no se la iba a sentar. Creí que igual el médico había dado otra instrucción, pero no, era, según me contestaron, porque estaban saturados y había otras prioridades, aunque yo les dije que para mí la prioridad era mi madre".

María José Serrano denuncia "el abandono y la falta de información" durante los días que su madre estuvo ingresada, aunque matiza que no "digo que la culpa sea del personal, también hay gente muy agradable". Su madre recibió el alta el pasado lunes a las nueve de la mañana, sin que apenas hubiese permanecido unas horas sentada, como le había recomendado el médico y mucho menos caminar con el andador. Pero tampoco iban a acabar ahí los malos ratos. Su hija afirma que el alta lo recibió a las nueve de la mañana pero no pudo abandonar el hospital hasta las nueve de la noche, porque no llegaba una ambulancia a recogerla. "Todo este tiempo, mi madre cada vez más nerviosa y cuando pedí un calmante para ella me dijeron que no podían dárselo porque ya tenía el alta. Yo decía: pero bueno es que sigue estando en el hospital, y tampoco me ayudaban a sentarla, por el mismo motivo". Cuando llegó la ambulancia de nuevo sólo iba el conductor, "por lo que nos pidió a la familia que le ayudásemos a trasladarla. No había ningún celador para ayudarnos por falta de personal".

Mi madre estuvo tres días después de la operación sin que viniera un médico a verla"María José SerranoHija de la paciente

Pese a que la operación salió bien, la madre de María José volvió a ingresar el miércoles en el hospital con una fiebre elevada. Su hija está convencida de que fue a consecuencia del frío que pasó durante el traslado a casa en la ambulancia. "No nos dejaron ir con ella y la mantita que llevaba encima se le debió caer por el camino. Cuando llegó a casa, donde la estábamos esperando, estaba prácticamente desnuda con el camisón del hospital". El médico que llamaron desde el servicio de teleasistencia le diagnosticó una infección de orina y le puso un tratamiento, pero al ver que no mejoraba la familia llamó a su médico de cabecera, quien les dijo que era una bronquitis y le cambió la medicación. "Al final tuvimos que llevarla otra vez a Urgencias. En un mismo día le pusieron tres tratamientos diferentes", se queja María José. Su madre permanecía ayer en Observación y la familia ha solicitado su traslado al hospital Juan Grande, pero asegura que se lo han denegado.

Desde el primer momento la familia presentó reclamación por escrito en el hospital por todo lo ocurrido. "El propio personal nos agradece que lo hagamos para que se arregle la situación. Han llamado a uno de mis cuñados y a un sobrino y la explicación que les dan es que hay falta de personal".

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