"Cuando entré en el seminario con 12 años, me harté de llorar"

- El año que viene voy a hacer 50 años de cura. Voy a celebrar mis bodas de oro. Aquí los feligreses están empeñados en hacer algo, pero a mí me tienen en la incógnita. Y llevo 30 años en esta parroquia. Cuando se hizo esta iglesia, ya estaba yo aquí. Al principio estuvimos en lo que llamábamos el 'Santo Garaje', porque era un almacén de aperos de obras que se alquiló y habilitamos para parroquia. En el año 1964 se hizo parroquia aquel garaje y allí empezó la Parroquia de Nuestra Señora de Fátima. Hasta que se hizo la actual en 1967. Me quedé yo aquí como coadjutor, pero unos años después comencé a moverme de iglesia en iglesia.

- ¿Estuvo destinado en muchos sitios diferentes ?

- Yo siempre digo que mi vida de sacerdote es como un péndulo. Empecé en San Pedro. Estuve tres años aquí hasta que me mandaron a Santa Ana. Después me mandaron a San Mateo, donde estuve tres años y de ahí otra vez a Santa Ana. Y ya después de Santa Ana me mandaron aquí en el año 1979. De eso hace 30 años ya. Ese es el ministerio que he realizado en nuestra querida ciudad de Jerez desde que di misa por primera vez. Siempre he estado en Jerez.

- ¿Cómo entró tan joven en el seminario?

- Yo soy natural de Lebrija y me eduqué en el colegio de las Monjas de la Caridad. Pero cuando tuve ocho años ya no podía seguir allí y pasé a un colegio estatal. Allí había un maestro que era muy promocionador de vocaciones sacerdotales y tenía la materia prima, que éramos los niños. Tenía mucha gracia y era astuto a la hora de convencer a los chiquillos: rifaba balones, estampitas y libritos de santos. A los niños nos entusiasmaba y yo fui uno de ellos. Vivía justo detrás de la iglesia y estaba todo el día por allí, por lo que lo ayudaba a preparar la misa. Él me preparó a mí para ir al seminario y pasé fácilmente los exámenes que tuve que hacer. Me admitieron y me fui a Sevilla.

- ¿Cómo vivió aquello siendo tan joven?

- Siempre recuerdo la misma anécdota. Era 1945 y mi familia era muy pobre. Cuando llegué al seminario, allí no había nada, sólo una cama que no tenía ni colchón. Mi padre me dejó allí y se volvió para Lebrija. Cuando me vi solo allí, me harté de llorar. Por mucho que mis superiores venían a consolarme y a intentar convencerme de que mi padre volvería, me duró el llanto más de una semana. Pero me quedé allí, año por año.

- Su relación con el movimiento 'scout' es muy fuerte, e incluso es uno de ellos. ¿Qué significa para usted?

- Es una cosa fantástica. Todo el que pasa por el movimiento 'scout' tiene una semilla de bondad, amabilidad, servicio, educación cívica, principios religiosos. Quizás no son practicantes ni nada, pero tienen dentro esos sentimientos buenos que han adquirido en su experiencia con el movimiento.

- ¿Sigue yendo a los campamentos?

- No, no, ya no voy tanto. Me pasó una cosa muy graciosa. Puse como condición indispensable para que yo fuera que tenían que llevar algo para que no durmiera en el suelo. Había por aquí un sofá viejo y con él me fui de campamento.

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