patrimonio

El símbolo de la ciudad viaja a Madrid

  • Embalaje y transporte del casco griego que formará parte de la muestra del 150 aniversario del MAN.

"Cuidádmelo mucho". Como la madre que deja a su hijo por primera vez en el colegio, la conservadora del Museo Arqueológico, Carmen Martín, celosa del cuidado de su 'pequeño', no perdió ojo a la 'pieza' hasta que cruzó la puerta. Ayer, en torno a las 10 de la mañana, salió camino de Madrid el casco griego del siglo VII a. C, la obra más significativa de este espacio, el símbolo del Museo y de la ciudad, para formar parte de la exposición 'El poder del pasado. 150 años de arqueología en España', que pretende celebrar el proceso de construcción de la arqueología española coincidiendo con el 150 aniversario de la fundación del Museo Arqueológico Nacional (MAN), pero también del nacimiento de la red de museos arqueológicos españoles. Se mostrarán 150 objetos o conjuntos, procedentes de 68 instituciones colaboradoras, verdaderos iconos del pasado, que plasmarán una visión general, actualizada y crítica de la construcción de nuestro pasado desde la arqueología: una historia material del pasado de España. Se celebrará del 3 de octubre al 1 de abril en el MAN.

Sobre las 9 llegaron al Museo dos empleados de la empresa 'Ordax. Transportes, arte & exposiciones', encargados del embalaje de la pieza, que se adecuó a las necesidades de la obra, como mantener una humedad idónea. El casco se transportará en una caja hermética en la que viajará hasta la capital en las mejores condiciones. Para ello, primero, en una serie de bloques de gomaespuma, se hace la forma del casco para que encaje a la perfección y evitar así cualquier tipo de movimiento y vibración. "Todos los materiales arqueológicos son inestables y el riesgo que tiene el casco es que como siempre lo hemos conservado a la perfección, con una humedad constante, sin moverlo apenas, pues ahora hay que evitar los cambios bruscos de temperatura. De la vitrina pasará rápidamente a un espacio cerrado y luego a la caja. Y en Madrid se hará lo mismo. Es la humedad la que puede dañar y esa pátina verde que le da solera puede convertirse en corrosión activa", explica Martín.

La restauradora es la encargada de supervisar el embalaje. Con guantes y mucho cuidado saca la pieza de la vitrina, se envuelve en papel tisú y se rellena de gel de sílice para controlar la humedad. Luego se encaja en el hueco que se le ha hecho en la gomaespuma, se le introduce un controlador de humedad y se cierra de nuevo la caja. Y de ahí, al camión climatizado, donde se ata con cintas para evitar que se mueva. Una vez que llegue al MAN, y hasta que sea desembalada, la obra estará en caja fuerte. Martín estará el día que se coloque en vitrina para controlar la operación y dar su visto bueno, es lo que se llama 'enviar un correo'. Eso será el próximo miércoles. Y ya no se abre dicha vitrina hasta el día que se prepare el regreso, en abril. Toda esta operación, así como el seguro del casco, lo paga el Estado.

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