Breve historia del Otro: Jeronimus Cornelisz

Cornelisz viene huyendo de Holanda, perseguido por una sospecha de herejía, que lo relaciona con el pintor Torrentius. Después de unos años en prisión, Torrentius será librado de las cárceles por el refinado gusto de Carlos I de Inglaterra. Cornelisz, más previsor, ha elegido Java como un lugar remoto donde esconder sus opiniones religiosas. De ahí que se haya embarcado ahora, como ayudante de contramaestre, en el Batavia. Hay algo que, sin embargo, Cornelisz no sabe, no quiere ocultar. Ese algo es su hipnótica, su maliciosa, su abrumadora capacidad de persuasión.

Breve historia del Otro: Cortés

Es fácil suponer el orbe ideológico que acompaña a la tropa de Cortés y a su esforzado cronista, Bernal Díaz del Castillo. Junto a las Escrituras (Bernal compara la historia de doña Marina, mal llamada Malinche, con la de José y sus hermanos); junto a los relatos de tradición cristiana, digo, está el heroísmo de Alejandro y César, las hazañas de Amadís, los hechos de armas del romancero. Aun así, cuando el gran Montezuma reciba a Cortés en la ciudad de México, Díaz del Castillo se preguntará, no sin razón: "¿Qué hombres ha habido en el universo que tal atrevimiento tuviesen?".La España que Cortés desplaza al Nuevo Mundo es hija tanto de las Escrituras como de Alejandro y César, del heroismo de Amadís, de la Castilla abrupta del romancero.