El primer ministro turco pide a la ONU que clarifique su posición en el conflicto sirio

  • Erdogan, de visita en Berlín, recuerda la carga que soporta su país por los 100.000 refugiados

El primer ministro turco, Recep Tayip Erdogan, exigió ayer claridad a la ONU con respecto a la guerra civil de la vecina Siria, aunque evitó posicionarse sobre una eventual zona de exclusión aérea o una región franca en el norte del país. "Queremos que el Consejo de Seguridad de Naciones decida al respecto", aseguró Erdogan durante la rueda de prensa que siguió a su encuentro con la canciller alemana, Angela Merkel, en Berlín.

Así hacía referencia a la persistente fractura en el órgano superior de la ONU, donde chocan Estados Unidos, Francia y el Reino Unido, de un lado, que llevan meses exigiendo una resolución contra el régimen sirio de Bachar al Asad, con los otros dos miembros permanentes del consejo, Rusia y China, que la bloquean.

La consiguiente parálisis política de la comunidad internacional ha permitido que la guerra civil en Siria haya dejado en 20 meses unos 36.000 muertos y decenas de miles de desplazados, de los que más de 100.000 han huido a territorio turco.

Erdogan, pese a exigir claridad, prefirió no fijar la posición de su país en este aspecto y tan sólo recordó el "alto precio" que supuso la imposición de una zona de exclusión aérea en Iraq.

Además, subrayó que Turquía "necesita forzosamente" el "apoyo" y la "asistencia" de Alemania, que es miembro del Consejo de Seguridad, por sus relaciones directas con Moscú y Pekín.

Recogiendo el guante en la rueda de prensa, Merkel reconoció que el conflicto sirio está suponiendo "una verdadera carga" para Turquía y destacó los esfuerzos de Ankara para acoger a los refugiados.

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