El último adiós a un gigante político

  • Todos los miembros del poderoso clan norteamericano se dan cita para despedir al 'León del Senado', Ted Kennedy, un homenaje que culmina hoy con su entierro junto a sus hermanos asesinados, John y Bob

Los restos mortales de Ted Kennedy viajaron el jueves desde su residencia en Massachusetts hasta la Biblioteca Presidencial JFK en Boston, en un recorrido de unas tres horas por lugares cargados de importancia en la vida del senador.

El último viaje del León del Senado de EEUU, adalid de causas tan diversas como la reforma migratoria o la cobertura universal sanitaria, comenzó pasado el mediodía del jueves en su residencia de Hyannis Port.

Allí, en el complejo residencial de los Kennedy, se dieron cita los miembros del extenso clan que despidieron al patriarca, el tío Ted, en un funeral privado en una habitación con vistas al mar en la que tradicionalmente tienen lugar los servicios religiosos.

Los Kennedy, una dinastía rica y demócrata de origen irlandés, son profundamente católicos.

Una guardia de honor, integrada por miembros de todas las ramas del Ejército, cargó el ataúd cubierto con la bandera estadounidense hasta el coche fúnebre que trasladó a Boston el cuerpo del senador, que falleció la noche del martes a raíz de un cáncer cerebral.

Los miembros de la familia, encabezados por la viuda del senador, Vicki Kennedy, de luto riguroso, contemplaron en silencio el transporte del féretro.

Su sobrina Caroline Kennedy, única hija viva del presidente asesinado John Fitzgerald Kennedy (1961-1963) y Jean Kennedy Smith, única superviviente de los nueve hermanos Kennedy, estaban también entre los numerosos asistentes.

A continuación, la comitiva fúnebre, integrada por cerca de una docena de limusinas negras y varios todoterrenos, inició un viaje de algo más de 100 kilómetros hasta Boston.

Cientos de personas se dieron cita en los puentes a lo largo del trayecto para ver pasar la caravana.

Fue una procesión cargada de simbolismo, que pasó por el número 122 de la calle Bowdoin, la primera oficina que tuvo el patriarca de los Kennedy cuando trabajaba como asistente del fiscal de Boston. Fue allí también donde vivió su hermano, JFK, cuando preparaba su campaña para el Congreso en 1946.

La procesión fúnebre pasó además por la Iglesia Saint Stevens, donde fue bautizada la madre del senador y donde se celebró su funeral, así como por la sede del Gobierno estatal, ubicado en el histórico edificio de Faneuil Hall.

Las campanas del edificio repicaron 47 veces, una por cada año que Kennedy pasó en el Senado.

Miles de personas esperaron durante horas al sol en las inmediaciones de Faneuil Hall para ver la caravana y estallaron en aplausos al paso de la comitiva para dar así las gracias al hombre que ha representado al Estado de Massachusetts durante casi cinco décadas.

Entre los congregados estaban jóvenes como Lynnete Díaz, quien dijo, en declaraciones a la cadena de televisión CBS, que quería ser parte de "un momento histórico" y mostrar su respeto a un político que luchó por "la igualdad".

La canción favorita del senador, El sueño imposible, del musical El hombre de la Mancha, inspirado en la vida de Don Quijote, refleja ese espíritu noble del que hablan sus electores. "Luchar por el bien sin dudar ni temer y dispuesto al infierno llegar si lo dicta el deber. Y yo sé, que si logro ser fiel, a mi sueño llegar, mi alma estará en paz cuando llegue el final", dice una de las estrofas de la citada canción, que se espera suene durante los próximos días en las ceremonias en su honor.

El féretro cerrado con los restos mortales permaneció expuesto al público el jueves y ayer en la biblioteca JFK, donde anoche se celebró una homilía privada a la que asistieron senadores de ambos partidos.

Esta mañana tendrá lugar un funeral en la Basílica Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en Boston, a donde el senador acudía a diario cuando su hija Kara luchaba contra un cáncer de pulmón que logró superar. El lugar se convirtió para él en un símbolo de esperanza y optimismo.

Se espera que los cuatro ex presidentes de Estados Unidos que aún viven, Jimmy Carter, George H. W. Bush, Bill Clinton y George W. Bush, participen en el acto.

Sus restos serán traslados en avión desde Boston al Cementerio Nacional de Arlington, en las inmediaciones de la capital estadounidense, donde será enterrado junto a sus dos hermanos asesinados, John y Bob Kennedy.

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