La ciudad de la historia por Fco. Antonio García Romero, Eugenio J. Vega Geán

Acerca de la autoría de la imagen de San Juan Bautista de la Coronación de Espinas

Fruto de una investigación partiendo de varios contratos de obras escultóricas del artista Francisco de Villegas, que localizamos en fondos documentales de nuestra ciudad, ahondamos en la biografía de este artífice del barroco, recientemente publicada por el tristemente fallecido investigador D. Enrique Hormigo Sánchez, de grato recuerdo.

La lectura de su testamento, otorgado el 15 de enero de 1660 en Medina Sidonia, nos puso sobre la pista de una noticia de gran interés para nuestro estudio, concretamente que 'los hermanos de la Cofradía de San Juan Bautista de Jerez de la Frontera me son deudores de ciento y ochenta reales del resto de mayor cantidad de la hechura y escultura de un San Juan que hice para la dha Cofradia'.

A nuestro juicio queda claro que la efigie realizada era de San Juan Bautista, que a la sazón era el titular de esta Hermandad, y no San Juan Evangelista. Esta imagen de San Juan Bautista debió de ser muy parecida a la que ejecutara este artista en 1638 para el altar que Juan Bravo de la Laguna tenía en la iglesia de Santa María de Cádiz.

La talla de San Juan Bautista, de la Cofradía de la Coronación, de Jerez de la Frontera, que se venera actualmente en su Capilla de los Desamparados, la identificamos con la referida en el testamento citado de Villegas, por lo que concluimos que se trata de una obra de este escultor. Pese a las distintas restauraciones por las que ha pasado esta efigie, aún son reconocibles los detalles característicos de la obra escultórica de Villegas, particularmente el manierismo evidente en el tratamiento anatómico, posiblemente adquirido a través de su formación inicial en el taller de Juan Martínez Montañés, rasgos que se perciben en el trabajo del cabello, de labrado muy minucioso. Destaca igualmente los caracteres muy planos del rostro, con ojos grandes de mirada fija, casi hierática, ocasionando una notable pérdida de naturalidad y movimiento. La nariz es recta y ancha, y los ojos conforme a las técnicas imperantes en la primera mitad del seiscientos están pintados sobre la madera, sin el uso posterior de los ojos de pasta vítrea, ni cualquier otro empleo de los denominados postizos. La boca, al igual que en buena parte de la imaginería de Villegas, está cerrada y conformada por labios gruesos y carnosos.

Esta talla tiene además la singularidad que al ser completa nos permite contemplar el detalle de la piel de camello con la que se cubre la figura del santo, de trabajo igualmente muy realista, que nos evidencia que el artista pretendió fielmente seguir las escrituras bíblicas al dar forma a la imagen de San Juan 'con rasgos de un asceta demacrado alimentado con langostas y miel silvestre predicando en el desierto de Judea', tal y como se describe su iconografía por el tratadista Louis Réau.

Su vestidura característica y con la que se le representa en esta talla es el sayo de pelo de camello, ajustado a la cintura con un cinturón de cuero. Sin embargo, entendemos que en este caso se reinterpretó esta vestimenta con la tradicional piel de oveja, al modo pastoril, dejándole uno de los brazos, parte del torso y pecho, así como la pierna izquierda desnudos. La túnica de color púrpura, que se recoge en parte de su brazo izquierdo, alude al drama de su martirio.

Contamos con la información acerca de los altares de esta Hermandad en el desaparecido convento jerezano de San Agustín, gracias al testimonio ofrecido por los inventarios de desamortización de 1835, citándose la capilla de esta Cofradía en el lado del Evangelio, ocupando el quinto lugar de entre las existentes. En su interior se disponía un retablo de pino en todo su frente sin pintar, con tres nichos: 'en el del medio una efigie de bulto del Sr. de la Coronación, .. En el de la derecha, María Santísima como Dolorosa de bulto ... y En el de la izquierda la efigie de San Juan Bta con su Cordero, y un estandarte, y en lo alto una pintura de la Cabeza de dho Santo'.

Por parte de este escultor, Francisco de Villegas, se ejecutaron otras imágenes y retablos para nuestra ciudad, entre las que citamos el retablo para el altar de Santa Teresa de Jesús, en 1625 para el entonces convento del Carmen; aquel mismo año, y para la Cofradía de San Juan Bautista, con sede canónica en la primitiva Colegial de San Salvador, se obligó a realizar 'una imagen de nuestra Sra para la dha cofradía de madera de sedro de medio cuerpo arriba para vestida el rostro e manos…'; y asimismo, en 1626 talló la imagen de Santa Teresa para el mencionado retablo en el convento carmelita, concertado un año antes.

José Jácome González y Jesús Antón Portillo ((CEHJ)

Fco. Antonio García Romero

Eugenio J. Vega Geán

Centro de Estudios Históricos Jerezanos www.cehj.org

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