Luis Alberto de Cuenca une Historia y Poesía en su ingreso en la Academia

  • El escritor llega "con el firme y decidido propósito de no defraudar expectativas"

El poeta y filólogo Luis Alberto de Cuenca unió ayer inexorablemente Poesía e Historia en su discurso de ingreso en la Real Academia de la Historia, a la que llega "con el firme y decidido propósito de no defraudar expectativas". Licenciado en Filosofía y Letras y doctorado en Filología Clásica, Luis Alberto de Cuenca tomó posesión de la vacante en la medalla número veintiocho de la Academia de la Historia, producida por el fallecimiento de Manuel Fernández Álvarez el pasado mes de abril.

En su discurso de ingreso, titulado 'Historia y Poesía', De Cuenca coincidió con los antiguos a la hora de identificar la verdadera poesía con la épica, y tomó posición con las tesis de Aristóteles al señalar que Filosofía y Poesía "no son en absoluto enemigas".

"La poesía se sitúa en el plano de lo general y se acoge en su actuación a categorías normativas como la verosimilitud y la necesidad, justamente lo que las vanguardias, desde comienzos del siglo pasado, han negado a la poesía, ubicándola en el limbo gratuito de los absurdo y los prescindible", según el filólogo.

Esas vanguardias, en su opinión, han atribuido a la poesía "un tinte metafísico que la aleja de la realidad, que es donde habita y debe habitar, codo con codo con la Historia, de la que se distingue solamente, según Aristóteles, por tratar la poesía de lo general y la historia de lo particular".

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