Asumiendo responsabilidades

Diario de las Artes

DE nuevo el arte y sus artistas son convocados por el pueblo para una causa noble. La respuesta clara, casi unánime y sin reservas. No podía ser de otro modo. Las necesidades sociales son, desgraciadamente, muchas y hay que poner el grano de arena para cubrir una parcela que, de otra forma, no se puede llevar a cabo. Lo artístico, una vez más, en apoyo de las causas justas. Y es que, aunque alguien pueda pensar lo contrario, arte y sociedad vienen, lo mismo que lo han hecho siempre, de la mano.

Asistimos con esta comparecencia coral a los amplios desenlaces que tienen lugar en un territorio de la plástica donde todo es válido con tal de que esté realizado de verdad. Nos vamos a encontrar los distintos postulados de una creación abierta que ofrece, ahora más que nunca, amplias coordenadas donde conviven lo real, con lo intuido, donde la escultura y la pintura diluyen sus fronteras y se ponen al servicio de una plástica superior, donde la fotografía adopta su posición más comprometida, donde lo viejo y lo nuevo comparten escenarios sin rencillas y donde, incluso, lo más adelantado encuentra ecos razonables de máxima artisticidad.

La exposición aúna desarrollos y abre perspectivas. Nos sitúa por los planteamientos estéticos consolidados y con aquellos otros que surgen según la voluntad de sus creadores. Todo ello, la contemporaneidad artística, lo asume sin reservas y es perfectamente admitido. Los máximos episodios de un arte sin reservas están presentes y marcan sus determinantes influencias. La práctica de una creación inmediata, sus actores principales, asumen las circunstancias de una producción que, aquí, no encuentran cortapisas. Las piezas están realizadas para que ofrezcan su intencionalidad creativa pero, también, para que adopten la función para las que han sido convocadas. No se puede si no agradecer la infinitad voluntad de los creadores, su preclara disposición y su eterna generosidad. Nombres de la creación artística de nuestro entorno, muchos conocidos y con notable trascendencia, abandonan sus ilustres posiciones y se funden con la iniciática realidad de los que empiezan un camino en este universo de complejidades. A todos hay que agradecerles su intención y su generosidad. La experiencia bien valía el esfuerzo

Con todos y con todo se va a conseguir algo grande y bueno. Ahora, como nunca, todo está dispuesto para que el arte deje sus conflictos y asuma las más altas responsabilidades. Y, en esto, no existe la menor duda. Por eso estas obras y sus autores son el ejemplo beneficioso de que el arte está vivo y dispuesto a generar vida.

JEREZ

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