Bailes y danzas de Villada

RECORDAR y, si cabe, agradecer es de bien nacido dice el refranero, este registro lo pretende y a buen seguro lo consigue. Es un trabajo marcado por el afecto y el recuerdo a personas que vivieron o se sintieron vinculadas a este pequeño pueblo de la comarca palentina de Tierra de Campos cuyo repertorio se articula en torno a los bailes y las danzas de tradición castellana. Villada llegó a disponer de un repertorio propio que se fue diluyendo en la memoria de los mayores apenas pasada la guerra civil. En los años cuarenta hubo personas que sintieron sensibilizadas ante el deterioro al que se veía sometida la tradición oral de Villada y tomaron partida: se tomó como referencia el consejo otorgado por los mayores que atesoraban aquellas melodías, ritmos, pasos y mudanzas, lugareños anónimos que impulsaron, sin saberlo, el saber popular de un pueblo que vio partir a sus hijos en busca de una vida nueva, que no se sabe si mejor. Hoy la población se ha reducido casi a la mitad, pero estos bailes fueron el acicate para estimular una seña de identidad. La labor de la Sección Femenina tuvo especial protagonismo, de sobra es conocida la dinámica que impulsó aquella institución del régimen de Franco, gran parte de las recolecciones se hicieron sin metodología y, en muchos casos, las adaptaciones y arreglos se llevaron a cabo en base a criterios estéticos lo que supuso que se presentaran piezas, bailes, indumentarias, etc.. un tanto manipuladas, no obstante y por lo que se detecta en el libreto que se acompaña en este registro no fue tanto en este pueblo.

Los bailes y danzas que más caracterizan esta población son los de paloteo, adscritos al Cristo de la Era cuya melodía corría a cargo de un tamborilero y un dulzainero que marcaban los lazos o pasos cruzados de la danza. La redondilla era otra de las formas danzables que formaba parte de los llamados bailes de rueda tan difundidos en Castilla. Un repertorio que se teje en torno a la fiesta y el divertimento, de ahí que, el baile/danza se haga protagonista gracias a piezas como "La Viña", "La Siega" o "La Muralla", sin olvidar los "Pasacalle y danzas de la Culebra". Quince cortes cuyos actores, mujeres y hombres de Villada han desafiado al tiempo y al olvido registrando un disco que no hace sino justificar esa necesidad de ahondar en nuestra historia viva, la de nuestra cultura tradicional.

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