Basado en sí mismo

  • 'Mi individualismo y otros ensayos' divulga el matizado pensamiento de Natsume Soseki, un hombre que intenta explicar los cambios de su tiempo

Natsume Soseki (1867-1916) es uno de los autores japoneses más difundidos en nuestro país, también uno de los más apreciados. Sus novelas han sido traducidas y estudiadas, también sus poemas. Ahora aparecen por primera vez en lengua castellana algunos de sus ensayos, que vienen a celebrar un doble acontecimiento: el 150 aniversario del nacimiento del autor y el décimo cumpleaños de la editorial Satori, que los ha publicado.

Los textos incluidos en Mi individualismo y otros ensayos parten de conferencias que el autor de Kokoro dio entre los años 1911 y 1914 en distintas ciudades japonesas enviado por el diario Asahi, para el que trabajó durante los diez últimos años de su vida como crítico literario y en el que también publicó por entregas gran parte de sus cuentos y novelas. Es por eso por lo que, leyendo estos textos, podemos oír hablar claramente al autor. Por primera vez, y gracias a la cuidada traducción y a las valiosas notas de Kayoko Takagi, podemos disfrutar del matizado pensamiento de un escritor que representa como pocos la angustia vital de los creadores a los que les tocó vivir en un país que intentaba dejar atrás de un plumazo su pasado feudal para incorporarse, sin solución de continuidad, a la modernidad occidental.

Vemos a un ponente con los pies en la tierra, de frágil salud, que pone ejemplos cercanos

Escuchamos al crítico modesto, al escritor conocido y admirado y, sin embargo, cercano, quejarse del calor y disculparse ante el auditorio por un discurso que él pensaba que no estaba a la altura de la concurrencia. No estamos ante un orador profesional, tampoco ante un profesor, ni siquiera ante un erudito. Nos encontramos ante un hombre que lucha por explicarse y que intenta explicar a los demás los bruscos cambios que había sufrido su país durante los últimos cuarenta años tras la Restauración Meiji (1868). Nos encontramos con un conferenciante con los pies en la tierra, de frágil salud, que pone ejemplos cercanos, que ameniza su disertación con ironía y sentido del humor, que incluso cuenta "chistes".

Los cuatro ensayos que componen el cuidado volumen publicado ahora pueden entenderse como variaciones de un mismo tema, de una preocupación central: el interés del escritor por analizar, desde un punto de vista siempre personal, la realidad social de su época y por alertar de los desequilibrios derivados de la rápida asunción de comportamientos y posturas vitales que no habían sido suficientemente digeridos.

Soseki reflexiona en estos ensayos sobre los principales males de su tiempo. El más acuciante, que planea en los cuatro escritos del libro, pero que es eje central del primero de ellos, Apertura y progreso del Japón contemporáneo, es la incapacidad general -y la suya en particular, dotada de connotaciones neuróticas- para asimilar con proverbial disciplina los rápidos acontecimientos a los que se veía sometida una sociedad precipitada a un cambio de imprevisibles consecuencias. Su misma historia personal ejemplifica bien este estado de conmoción social difícilmente comprensible desde fuera: se educó en la escuela de estudios chinos a la manera más tradicional, pero luego estudió literatura inglesa en la universidad. Fue uno de los primeros japoneses en estudiar fuera de su país gracias a una beca del Gobierno que aceptó a regañadientes. Vivió en Londres durante una época que recordaba como una de las peores de su vida. Aún hoy, una placa en la casa en la que vivió recuerda su estancia allí. Nunca se acomodó al nuevo estado de cosas. Pese a haber crecido durante la restauración, el peso de la tradición era para él aún demasiado intenso. Su postura casi clarividente en relación a los desastres futuros, auge del militarismo y del nacionalismo incluidos, que esta situación podía generar no dejan de sorprendernos.

Tampoco se acomodaba Soseki a las nuevas corrientes literarias que habían surgido a partir de una digestión rápida de las lecturas occidentales: el Romanticismo y Naturalismo. Nos habla de ello en su ensayo La literatura y la moral. También en El contenido y la forma habla de literatura, pero sobre todo, como comenta Kayoko Takagi, "aborda uno de los temas de más rabiosa actualidad" en su época: el racionalismo extremo para el que "el mundo parece resolverse con puras definiciones teóricas".

Como se empeña en explicar en el ensayo que da título y cierra el libro, Mi individualismo, Natsume Soseki creía firmemente en la libertad personal. Tras años de confusión y de sufrimiento intentando encontrar su lugar en el mundo, un espacio en el que sentirse cómodo, en el que poder ser él y poder crear, decidió que la única salida posible era "basarse en sí mismo" y siguió su camino a pie juntillas, asumiendo errores y alegrándose tímidamente de sus éxitos. Como testigo y legado de su lucha, de su imponente intento por seguir un camino propio, un puñado de memorables novelas y delicados poemas. Como póstuma gloria, el amor de su pueblo.

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