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Bilbao se rinde al compás de El Torta y la Nueva Frontera del cante

  • Los jerezanos conquistan el Teatro Arriaga con un espectáculo brillante

La Nueva Frontera del Cante se presentó en Bilbao y respondió a la gran expectación creada. Al final del espectáculo, los aficionados que acudieron al Teatro Arriaga salieron satisfechos y, en pie, aplaudieron a los cantaores jerezanos, que estuvieron apadrinados por Juan Moneo Lara 'El Torta.

El espectáculo estaba dividido en dos partes: en primer lugar, actuaba Juan Moneo 'El Torta'; y, tras un pequeño descanso, era el turno de la Nueva Frontera. Juan cantó su habitual repertorio en los últimos tiempos: alegrías, soleá, siguiriya, tangos de Luis de la Pica y bulerías. 'El Torta' lo dio todo sobre el escenario y no defraudó a los asistentes, a pesar de contar con la frialdad propia del inicio del espectáculo. Al final, recibió muestras de cariño de un público que llenó el señero Teatro Arriaga.

Tras el descanso, comenzó la genealogía del cante. La oscuridad tiñó de negro el escenario y de las gargantas del Tolo, Joselito Mijita y David Carpio surgieron las tonás, el cante primero, primitivo, que nos remite al primer grito: ¿Adónde te escondiste, Amado, y me dejaste con gemido?

Siguieron las bulerías al golpe del Quini y de Luis de Pacote. La escena recordaba los tabancos de Jerez de otra época. La bulería al golpe fue el prólogo de la soleá, interpretada por Joselito Mijita. Fue una soleá hablada, llorada, que evocaba el espíritu de la tierra. La soleá dio paso a los tientos-tangos, interpretados con seguridad y gusto por Moneíto, sobrino del Torta, en quien se inspira para cantar.

Y llegó la siguiriya, un cante sin camino, como diría el poeta. No hay mapa que indique cómo cantar por siguiriya. Es ejercicio del corazón. Y eso es lo que puso en el escenario 'El Tolo', que con su grito desgarrado conmovió a los allí presentes. Los ayes se clavaban como puñaladas en el corazón sin posibilidad de recuperar hasta el cierre del cante. Después llegó la bulería del Quini y de Manuel de la Fragua para aligerar el sufrimiento y las duquelas. El público se entregó, al igual que estos jóvenes artistas.

Antes del cierre aún hubo tiempo para la malagueña, interpretada magistralmente por Ezequiel Benítez, quien, acordándose de D. Antonio Chacón, realizó un maravilloso recorrido por la escala musical. El Niño de la Fragua y David Carpio, con majestuosos fandangos, cerraron el programa oficial. Y llegó el fin de fiesta. Con las guitarras de Manuel Valencia, Juan Manuel Moneo, Pepe Del Morao y Miguel Salado, la Nueva Frontera se despidió del público bilbaíno con una fiesta por bulerías. La sorpresa fue una letra que Joselito Mijita le dedicó al ascenso del Xerez, arropado por 'El Torta' y el resto de la Nueva Frontera. Los jóvenes cantaores jerezanos se retiraron envueltos en una bandera xerecista bajo los aplausos de todo un teatro en pie.

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