Flamenco

Claudia Cruz quiere mostrarse 'Con el alma'

  • La joven bailaora gaditana debuta en solitario en la Sala Central Lechera de la ciudad el próximo sábado

Esta joven de El Mentidero quiere sacarse una espinita el próximo sábado en La Central Lechera. En este espacio de Argüelles, adonde de niña la llevaron a ver y a escuchar a los grandes del flamenco que en tiempos pasaban por allí, la bailaora Claudia Cruz (Cádiz, 1986) va a protagonizar la primera de las funciones de este año de la serie Flamencos del siglo XXI. Y no quiere desaprovechar la ocasión. Piensa que, en las pocas veces que ha bailado en Cádiz, no ha podido dar lo que verdaderamente lleva dentro. "No me he sentido yo -explica-. A veces son cosas de los artistas, que no te encuentras siempre igual. Y esta vez quiero tener esa satisfacción, de mostrarme tal como soy". No en vano, a su espectáculo lo ha llamado Con el alma.

Lo cierto es que, para lograrlo, no va a escatimar esfuerzos. Aunque le cueste el dinero. Y no cabe duda de que su baile vaya a estar bien arropado. Empezando porque le va a cantar Enrique El Extremeño, uno de los mejores, si no el mejor, acompañantes en esta disciplina. Su presencia tiene, además, el valor añadido de la confianza. La que el cantaor le puede aportar y la que parece que debe de tener él en esta joven gaditana. También le van a cantar otros dos paisanos: Miguel Rosendo, otra seguridad, y la también joven Rosa Gómez. Las guitarras serán de Antonio Santiago Ñoño y del isleño Manuel Monge, sobrino de Camarón, a los que se añadirán los apuntes de saxo y flauta de Diego Villegas. Todos van a tener su parte de lucimiento. Los cantaores por abandolaos, Rosa por alegrías, y Claudia se va a ofrecer, primero, en unas bulerías de creación propia dedicadas a Cádiz. Más adelante, bailará por seguiriya, y rematará la noche con un taranto porque dice que últimamente se siente bien y muy identificada con este estilo.

La historia artística de esta bailaora está muy ligada a la maestra Charo Cruz, con la que permanece de los nueve hasta los dieciocho años. El reconocimiento de Claudia es rotundo: "Lo aprendí todo con ella. Me ha dado todo lo que sé. Me ha enseñado no sólo a bailar, sino también a tener una actitud en la escena, un comportamiento. Y en lo personal, hasta me ha ayudado a enfocar mi carrera", explica. Efectivamente, tras hacer con Charo todo tipo de fiestas y actuaciones, cuando la maestra la vio suficientemente madura, la envió al barcelonés Tablao El Cordobés, por donde han pasado no pocos artistas gaditanos en sus inicios.

Tras la experiencia en Las Ramblas, vino el otro obligado salto en el aprendizaje profesional: Japón. Allí fue por primera vez, recomendada también por Charo, en 2005 y con un cuadro de excepción en el que, alrededor de Enrique El Extremeño, se reunían el guitarrista Pedro Sierra, su mujer, la cantaora La Tobala, y la bailaora Fuensanta La Moneta. Desde entonces, ha vuelto más de media docena de veces a Tokio, donde parece haber un lugar para ella. "Creo que estoy de moda", afirma con coquetería. El caso es que, dos o tres veces al año, pasa una veintena de días entre sus clases y actuaciones. Los tiempos cambian, sin duda. Claudia, a diferencia de los artistas pioneros, dice sentirse muy a gusto en la nación nipona. "Me gusta la afición que te encuentras, la tranquilidad, la comida…Para mí, es un país que engancha". Entre viaje y viaje, a Claudia le dio tiempo de pasar la selección y formar parte del cuerpo de baile que ha estado representando el espectáculo Cádiz en el último año y medio, una experiencia que valora especialmente por el trabajo en grupo, en una compañía grande y por el hecho de sentirse dirigida teatralmente.

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