Comedia ligera, pero redonda

  • Los hermanos Joel y Ethan Coen desatan carcajadas con 'Burn After Reading', protagonizada por George Clooney y Brad Pitt, que ayer abrió fuera de concurso la 65 edición de la Mostra de Venecia

Los hermanos Coen, respaldados por la presencia estelar de George Clooney, Brad Pitt y Tilda Swinton, abrieron ayer a carcajadas y fuera de concurso la 65 edición de la Mostra de Venecia con Burn After Reading (Destruir después de leer), una parodia del cine de espionaje con la que firman un producto redondo pese a su vocación decididamente menor. "Esta vez buscamos primero a los actores y luego escribimos para ellos los personajes", explica Ethan Coen. Con un reparto que completan, entre otros, Frances McDormand, esposa de Joel Coen, y John Malkovich han conseguido hacer "una visión particular de las películas de Jason Bourne".

Teniendo en cuenta que todos los personajes del filme son "profundamente estúpidos", las reglas del cine de espionaje se ven profundamente adulteradas. Los actores presentes ayer en Venecia intentaron no darse por aludidos. "No sé si sentirme halagado o insultado", dijo Brad Pitt en una de sus escasas intervenciones. Efectivamente, Burn After Reading tiene como detonante la imaginación de personas profundamente aburridas con sus vidas y cuyas paranoias los embarcan en una trama criminal que, aun en su absurdo, se cobrará numerosas víctimas.

Pese a que los Coen retoman con sorna las rivalidades entre Estados Unidos y Rusia y ponen a jugar en la misma partida a dos mundos tan opuestos como la CIA y un humilde gimnasio de Washington, "la película no tiene ninguna lectura política, es un mero divertimento", enfatiza George Clooney, que abandona momentáneamente el lado más comprometido de su carrera.

Burn After Reading fue, no en vano, escrita por los hermanos Coen durante el rodaje de No es país para viejos (2007) y, en todo momento, planea sobre ella el concepto de contrapunto al ambiente opresivo que les dio el Oscar. Así, la película se convierte en una suerte de reunión de amigos, en la que Clooney vuelve a encajar como un guante en el patetismo cómico de los dos hermanos, a la vez que embauca en el tándem a su compañero de fatigas en la saga de Ocean's Eleven, Brad Pitt, y a Tilda Swinton, quien le secundó en Michael Clayton (2007). Todos ellos cumplen su trabajo de manera brillante y, afortunadamente, el público no queda excluido de esta fiesta en la que, como en las grandes comedias, la ligereza camina sobre un intrincado colchón argumental que consigue que en ninguna pirueta de guión haya peligro de caer el vacío. "La sensación de improvisación que transmite la película demuestra la calidad del guión que Ethan y Joel han creado", asegura Tilda Swinton.

En la rueda de prensa que abrió fuego en el Lido veneciano no faltaron las preguntas que desviaron la atención hacia terrenos extracinematográficos. Ni siquiera los abucheos de los periodistas allí presentes ante las preguntas menos oportunas impidieron que alguna reportera pidiera a Clooney, cuyo personaje está obsesionado en la película con hacer ejercicio, que corriera tras ella, a lo que contestó: "Más bien, huiría de usted".

Los Coen, visitantes asiduos al Festival de Cannes, han intercambiado este año sus papeles de niños bonitos de festival con Woody Allen, habitual en Venecia y que este año llevó su Vicky Cristina Barcelona al certamen francés, también fuera de concurso.

Es la tranquilidad que da estar al margen de la competición. "En los premios confluyen muchos intereses, muchas veces más relacionados con las productoras que con la propia película", aseguró Joel Coen después de vivir un año triunfal gracias a su anterior película y de haber triunfado en Cannes con filmes como Barton Fink (1991) y Fargo (1996).

Aun sin competir, Burn After Reading abre el apetito para la edición número 65 de este festival que, hasta el día 6 de septiembre, verá desfilar por sus pantallas obras de autores como Takeshi Kitano, Guillermo Arriaga y Jonathan Demme.

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