Crónicas de la Guerra Cristera

Drama, bélico, México, 2012. 143 min. Dirección: Dean Wright. Intérpretes: Bruce Greenwood, Peter O'Toole, Andy Garcia, Eva Longoria, Rubén Blades, Bruce McGill, Oscar Isaac, Catalina Sandino Moreno. Producción: Pablo Jose Barroso. Música: James Horner. Fotografía: Eduardo Martínez Solares. Guión: Michael Love. Cines: Ábaco, Al Ándalus Bormujos, Cervantes, Cineápolis, Cineápolis Montequinto, CineZona.

La Guerra Cristera enfrentó entre 1926 y 1929 al Gobierno revolucionario de México y a los católicos que se sublevaron ante la persecución religiosa del presidente Plutarco Elías Calles, que pretendió someter por completo la Iglesia al Estado, desató una cruenta represión y alentó la creación de una iglesia mejicana gubernamental separada de Roma. En su tiempo comparada a las persecuciones religiosas en la Rusia soviética -el presidente Calles era filo comunista, aunque también mantenía excelentes relaciones con el gobierno fascista de Mussolini-, en realidad el episodio se parece más a las sangrientas persecuciones durante la Revolución Francesa y al intento de crear una iglesia nacional francesa sometida a la República. La represión del gobierno fue feroz y los ataques de los guerrilleros cristeros encarnizados además de eficaces, pues los mandaba un general ateo que se rebeló contra el presidente Calles indignado por la virulencia de la persecución contra los católicos, además de seducido por los emolumentos que le ofrecieron y tentado por volver a la acción. La crueldad de la Guerra Cristera, también llamada Guerra de los Cristeros o Cristíada, alcanzó el bárbaro ensañamiento que poco antes tuvo la revolución mejicana. Dio un puñado de mártires a la Iglesia católica, algunos beatificados recientemente. En ella se inspiró Graham Greene para escribir su extraordinaria El poder y la gloria en 1940.

Brillante director de efectos visuales -responsable de Terminator, Sexto sentido, El hombre bicentenario, la trilogía de El Señor de los Anillos o Las crónicas de Narnia-, Dean Wright es una lógica a la que vez que desconcertante elección para dirigir esta película. Lógica porque su larga experiencia como responsable de segundas unidades y efectos visuales lo convertían en el ideal artesano disciplinado y eficaz que llevara a imágenes algunos de los más importantes episodios de la Guerra Cristera sin interferir en las intenciones de denunciar los abusos de Calles y cantar el valor de los cristeros y el martirio de los sacerdotes y laicos; porque esta superproducción -la más cara de la historia del cine mejicano- es de clara intención apologética. Y es una decisión desconcertante porque la desgarradora importancia del tema en la historia mejicana y la nacionalidad de la producción aconsejaban un director que tuviera una sensibilidad más próxima a los hechos y a la cultura de esa nación.

El resultado es mejor de lo esperable. Sobre todo en las escenas de guerra, que aproximan al western esta buena película épico-histórica tan entretenida, pese a su muy largo metraje, como espectacular. Sólo se le puede reprochar un tono de miniserie televisiva de lujo. Hay que agradecer al guión la pluralidad en el tratamiento de quienes se oponen a las leyes de Calles -unos partidarios del uso de la violencia y los otros no- que enriquece la narración dándole una complejidad que hace justicia a la situación: católicos soldados que matan vitoreando a Cristo Rey y católicos mártires que se dejan matar encomendándose al Príncipe de la Paz, mientras un gobierno nominalmente democrático adopta métodos totalitarios y de una extrema crueldad. La muy contundente representación de la barbarie se reparte equitativamente entre los dos bandos. Y la película, con una sinceridad estimable, muestra que unos y otros sobre todo lucharon porque les gustaba y les excitaba luchar.

Buen y extenso reparto de celebridades latinas al que se suma un atónito Peter O'Toole que parece británicamente sorprendido de estas barbaries tan nuestras. Buena pero excesiva música de James Horner. Filmar hoy episodios de persecuciones religiosas y martirios es situarse, no al margen, sino directamente contra las corrientes dominantes. Tal vez por eso en España esta película mejicana de título castellano -Cristíada- se haya estrenado con su título inglés.

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