Eduardo Jordá enciende de nuevo el placer de 'La costumbre de leer'

  • El escritor inaugura el curso organizado por la Fundación Caballero Bonald con las razones que le llevaron a escribir y con numerosos comentarios de su libro de relatos 'Playa de los Alemanes'

Hay pocas personas con capacidad para viajar en el tiempo. De nacer y renacer y de ver el mundo como quien lo hace por primera vez. Hay pocos escritores como Eduardo Jordá, que conviertan cada relato en una aventura, cada poesía en algo personal. Es la búsqueda de dar placer con la lectura.

Y así, por puro placer es como llegó Jordá (nacido en Palma de Mallorca en 1956, pero residente en Sevilla desde 1989) a escribir. "Nunca imaginé que un día sería escritor. De hecho, mi ilusión con cinco años era leer los tebeos que guardaba mi padre, porque en la posguerra no se tiraba nada, y aunque prácticamente no los entendía, me gustaba mirarlos", cuenta Eduardo, que ayer inauguró el curso 2008-2009 del ciclo 'La costumbre de leer', dentro de los actos de la Fundación Caballero Bonald, autor de numerosos libros de narrativa y poesía, además de articulista.

Jordá soñaba así con ser lector, "pero es un oficio del que no se puede vivir. A mí lo que me gusta es leer, y lo de escribir es algo que surge, sin más. El placer es leer. Un acto relacionado con la costumbre de leer. Me gusta meterme en algo que no conozco".

Viajero desde la adolescencia, aunque reconoce que ahora es tiempo para descansar un poco, Jordá vivió en Londres una larga temporada con tan sólo 16 años. Allí descubrió que tampoco se haría realidad su sueño de ser rockero, "el Señor no me dio el don de la música", pero sí el de comprar discos y deleitarse con ellos.

Las letras de las canciones, Lorca y Cernuda, fueron los motores que hicieron saltar en las entrañas de Jordá el amor por la poesía, por la narrativa, por la escritura, al fin y al cabo. "Desde ideas ajenas me gustaba construir poemas y entonces me di cuenta de que empezaba a sentir el mismo placer que cuando leía aquellos tebeos. Fue cuando me di cuenta de que necesitaba escribir", cuenta el escritor ante un atento auditorio.

"Me encanta compartir ideas con alguien que no he conocido y compartir vidas que no conozco. Cruzar vidas y ampliar los límites de la experiencia humana. Me gusta que haya personajes en los libros". Para justificarlo hizo alusión Jordá a una frase de Whitman: "Camarada, cuando estás tocando este libro, no estás tocando un libro, estás tocando a un hombre".

Y vuelve a hablar de la poesía y le gusta la que habla de la vida y de las emociones, que cuenta rodajas de vida y que convierte en eternidad algo que es perecedero. "Esto es lo que me gusta a mí".

Eduardo Jordá intercambió impresiones con los asistentes a la apertura de este curso, y durante la charla se diseccionaron algunos de los cuentos de su obra 'Playa de los Alemanes', "algo así como un CSI Miami de varios cuentos".

Jordá destacó en su presentación que era un "honor" para él poder inaugurar este curso de 'La costumbre de leer', "y me encanta venir a Jerez, ciudad en la que tengo muchos amigos y en la que me siento muy bien".

Conocido principalmente por sus libros de viajes, Jordá está "intentando ahora, porque de la cabeza al papel hay mucho tránsito", sobre un niño que se va a vivir a EE.UU. en los años 60. De hecho, hoy parte para Tetuán, un viaje que quizás en un futuro utilice en algunos de sus libros, "pero por ahora mi vida es tranquila y sedentaria, prefiero centrarme en el trabajo, en escribir".

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