Entretenida demagogia alienígena

Reino Unido, 2011, Ciencia Ficción, 85 min. Dirección y guión: Joe Cornish. Guión: Larry Cohen, Joseph Tura. Intérpretes: John Boyega, Jodie Whittaker, Alex Esmail, Franz Drameh, Leeon Jones, Simon Howard, Luke Treadaway, Jumayn Hunter, Danielle Vitalis, Paige Meade. Música: Steven Price. Fotografía: Thomas Townend.

Hasta la música de los títulos de crédito suena a la que John Carpenter componía para sus películas: estamos en la recreación actualizada de las series B de risa-terror y marcianos. En clave de parodia cargada de intenciones sociales y políticas (o lo que ahora se entienda por eso). Supone el debut en el cine del guionista, actor y realizador televisivo británico Joe Cornish, que alcanzó la popularidad con The Adam and Joe Show y ha saltado a Hollywood perpetrando el guión del Tintín de Spielberg.

Un alienígena tiene la mala suerte de caer en el Londres suburbial que fue escenario de las revueltas del pasado verano, a las que la película parece hacer un guiño cómplice que los despistados toman por compromiso y denuncia (las palabras cada vez pesan menos). Y tiene la aún peor fortuna de hacerlo junto a unos pandilleros. Acaba como lo hace quien se interne allí sin ser Charles Bronson o una monja de Teresa de Calcuta. Pero tras el primero caen muchos otros y se inicia una peculiar guerra de los mundos reducida al enfrentamiento entre los pandilleros y los alienígenas. Personalmente hubiera preferido que ganaran los segundos, pese a que la película convierta tramposamente a los primeros en una especie de valientes guerreros urbanos armados de cadenas, bates de béisbol, catanas y pistolas. Un encanto.

Aunque vista desde otro ángulo la película podría estar financiada por el Ku-Klux-Clan, dada la imagen que proyecta de los afrobritánicos.

Pero no se partan la cabeza. La broma y la ironía lo justifican todo haciendo pardos todos los gatos -terrícolas y extraterrestres- que se dedican a perseguirse y matarse en la noche suburbial londinense. Y como broma entretenida repleta de sangriento humor la película funciona bien.

Además tiene final feliz tras hacer unos cuantos juegos de manos (más bien de ideas) demagógicos que comienzan con la conversión de la chica agredida al principio de víctima a protegida y protectora de los pandilleros; y culminan con la glorificación final del jefe de la pandilla, aclamado por una multitud de la que podría sospecharse que inmediatamente después se fuera a romper escaparates y robar pantallas de plasma.

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