Arquitectura

Espacio escénico

Se ha estrenado este fin de semana en nuestra ciudad un nuevo montaje de la ópera Tosca, en cuya producción ha participado el Teatro Villamarta. La dirección escénica ha sido encomendada a Giancarlo del Mónaco, la dirección musical a Carlos Aragón al frente de la Orquesta Filarmónica de Málaga y los protagonistas principales han sido los maravillosos cantantes Ángeles Blancas en el papel de Floria, Jorge de León en el de Mario y el barítono italiano Alberto Mastomarino en el papel del Barón Scarpia.

La ópera de Puccini fue estrenada en 1900, con libreto en italiano escrito por Luigi Illica y Giuseppe Giacosa a partir de la obra de Victorien Sardou, La Tosca, historia de amor, celos, pasión y dolor ambientada en un momento histórico convulso para Italia. En 1797 Napoleón tras vencer a los austríacos en el norte de Italia y proclamar los ideales republicanos fundando la República Cisalpina, vuelve a Francia, siendo entonces enviado por el Directorio francés a Egipto para proteger los intereses comerciales franceses y cortar la ruta de Gran Bretaña a la India, al tiempo que lo alejaban de París. Allí pasará unos meses en los que el ejército francés desarrollará, al margen de las batallas con ingleses y mamelucos, una labor exhaustiva de inventario de los yacimientos arqueológicos que daría lugar a la edición de "Monumentos de Egipto. Edición Napoleónica". La Description de l'Egypte es en sí misma un monumento. Se trata de un conjunto de 10 volúmenes y dos atlas que contienen 837 grabados, con mapas y levantamientos y dibujos del Egipto de los faraones.

Entretanto en Italia, los monárquicos recuperan el poder en colaboración con los austríacos, quedando los italianos republicanos sometidos a las represalias de los antiguos, de nuevo ahora, gobernantes. Es el caso de Angelotti, amigo de Mario Cavaradossi, pintor y amado de Floria. Angelotti, ex Cónsul de la República Romana, escapa de la cárcel y acude a la iglesia de Santa Andrea della Valle, en la que Mario se encuentra en una de sus capillas, pintando un cuadro de La Magdalena. A partir de esta situación, y con Napoleón de nuevo en Italia batallando contra los austríacos, se desarrolla la historia de amor/pasión de Tosca, con Scarpia, el jefe de policía que persigue a Angelotti, y a Mario por ayudarle, como integrante de un trío de intereses que acabará en una vibrante, apasionante y tristísima tragedia.

Las escenas se producen en tres lugares diferentes: la capilla de Santa Andrea della Valle durante el primer acto; un salón del Palazzo Farnese, la oficina de Scarpia, donde se desarrolla el segundo acto; y finalmente, para el último, en el que se produce el desenlace de la historia, la prisión en la que ha sido encerrado Mario. Los tres lugares se recrean con unos decorados que son una abstracción del clasicismo, utilizando pilastras de estilo dórico sobre paredes lisas para conformar los distintos espacios. Santa Andrea es una iglesia barroca pero la abstracción mencionada funciona y genera una escena muy confortable. Con pequeños cambios, en particular una ventana a la plaza que inunda de luz "natural" la estancia, se desarrolla el segundo acto en el Palazzo Farnese. Completa el decorado una mesa clásica de comedor muy alargada que utiliza Scarpia como mesa de despacho y donde también come mientras Floria le suplica el perdón para su amado. El tercero de los espacios, las mazmorras de una cárcel, se recrean con las mismas paredes anteriores parcialmente revestidas con sillarejos de piedra produciendo, junto con una iluminación muy sombría que contrasta grandemente con la escena anterior, un resultado muy convincente.

"Puedo tomar cualquier espacio vacío y llamarlo un escenario desnudo. Un hombre camina por este espacio vacío mientras otro le observa, y esto es todo lo que se necesita para realizar un acto teatral". Con esta frase comienza la primera parte de su libro El Espacio Vacío el director teatral Peter Brook, uno de los directores más influyentes de la escena contemporánea. Desde las representaciones de Grecia hasta nuestros días, los espectadores han necesitado muy pocas claves formales para ubicarse en un lugar y un tiempo, sea del pasado o del futuro. Sorprende que para la vida diaria perdamos la capacidad de abstracción, de síntesis, de sencillez que demostramos cuando asistimos a la representación como espectadores.

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