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crítica

Excelente cantera andaluza de música culta

Un gran contagio de alegría fue el virus invernal que nos hizo respirar el pasado jueves 11 la Joven Orquesta de Andalucía, en el Teatro Villamarta. Sobre todo al ver el patio de butacas al completo, disfrutando del buen hacer de esta enorme Orquesta andaluza.

Con el escenario del Villamarta totalmente repleto de músicos e instrumentos, la OJA exhibió músculo, con sus más de cien componentes dispuestos a darlo todo, en un concierto lleno de energía en la primera parte y de emotividad en la segunda.

La dirección de la OJA corrió a cargo, del prestigioso director John Axelrod, en esta ocasión Director invitado, ya que Axelrod actualmente ocupa la plaza de Director Artístico y Musical de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. La Dirección del Joven Coro de Andalucía estuvo a cargo de Íñigo Sampil, también Director invitado. Ambos directores se conocen bien, pues Sampil también lo es del Coro del Teatro de la Maestranza de Sevilla, siendo sus trabajos conjuntos numerosos, tanto en la producción operística del Maestranza, como en la temporada de la ROSS.

La iniciativa de la OJA y del JCA transmite ilusión y esperanza, además de buen hacer y profesionalidad. La música culta encuentra, sin duda, un importante apoyo en esta gran cantidad de músicos andaluces o residentes en Andalucía, cuyas edades oscilan entre los 16 y 24 años (los componentes del Joven Coro tienen su límite de edad en los 27 años).

El programa elegido por la OJA, comenzó homenajeando a Bernstein, en el centenario de su nacimiento, con dos de sus obras: La Obertura Candide y la Suite sinfónica On the Waterfront. Pero había motivos más que sobrados para incluirlo en el programa de la OJA, además de la conmemoración de su centenario: El propio Director Axelrod fue su alumno, y es muy conocida la gran importancia que el genial compositor americano le dio en vida a la formación de los más jóvenes en el terreno de la música clásica. Una excelente elección para comenzar el año 2018, con energía.La obertura Candide, perteneciente al musical de Broadway con el mismo nombre, escrito por Bernstein, es una de las obras preferidas por las grandes orquestas sinfónicas, junto a su famosísimo West Side Story. La otra obra que interpretó la OJA, la suite sinfónica On the Waterfront, es una composición que el propio Berstein realizó una vez terminada la película, del mismo nombre, de Elia Kazan, interpretada por Marlon Brandon y que en España se tituló La Ley del silencio. La interpretación de la OJA fue soberbia, consiguiendo recrear el ambiente de tristeza y a veces desesperación que se respiraba en los muelles de Nueva York, desde las primeras notas que emite la trompa al comienzo de la obra, hasta el final de la misma, y que pasa por estados de atonalidad-tonalidad, en una continua lucha, donde las diversas texturas dejan ver la cólera e incluso la ira. La sección de percusión de la OJA hizo un trabajo digno de encomio, así como la sección de metales. Y la dirección de Jonh Axelrod consiguió cautivar al público, con una plasticidad poco frecuente, y con una enorme capacidad de difundir y enseñar. Excelente.

La segunda parte del concierto fue diametralmete opuesta a la primera. Para empezar el Agnus Dei de Samuel Barber, y para cerrar el concierto, una impresionante versión del Requiem de Gabriel Fauré.

Si en la primera parte brilló la orquesta, en la segunda, lo hizo el coro. La disposición y el número de instrumentos varió, cambiando metales por voces, y distribuyendo las violas, de manera que, de verdad, tuvieran el protagonismo que les corresponde en la obra de Fauré. Órgano, arpa y violines acompañaron perfectamente la expresión polifónica del Joven Coro de Andalucía, que dejó realmente impresionado al público villamartino.

Actuaron como solistas, la soprano Lucía Martín y el barítono Josep-Ramón Olivé, que lo hicieron francamente bien, con aplomo, tablas y una correcta dicción por parte de ambos cantantes. Y de nuevo la expresión del director Axelrod, meciendo la batuta, como si de una cuna se tratara, en una obra que precisamente huye de la expresividad y del concepto clásico de la muerte, y que integra al coro y la orquesta de manera deliciosa, sin retórica ni complicaciones, transmitiendo paz, transparencia, claridad y tal vez un verdadero sentido de lo que es trascender, más allá de lo que conocemos.

Un magnífico concierto el que nos trajeron al Villamarta, la Orquesta Joven de Andalucía y el Joven Coro de Andalucía, creando afición y dejando claro que la música culta tiene asegurado, de momento, el futuro en nuestra tierra.

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