80 años del 'Guernica', el grito contra la guerra más famoso del siglo XX

  • El Reina Sofía, que exhibe el mural desde 1992, celebra desde mañana la efeméride de la célebre pintura de Picasso con una exposición

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Desde que Picasso lo pintó en 1937 por encargo del Gobierno de la Segunda República para el pabellón de la Exposición Internacional de París de ese mismo año, el Guernica, tras un periplo por el mundo digno de Ulises hasta que llegó a Madrid en 1981, se ha convertido en el grito antibelicista más famoso del siglo XX.

Ahora cumple 80 años y por ello el Museo Reina Sofía, donde desde 1992 se encuentra la obra-icono, lo celebra con una exposición que se abrirá mañana al público con el título: Piedad y terror en Picasso: el camino a Guernica. Comisariada por Timothy J. Clark y Anne M.Wagner, historiadores de arte y profesores eméritos de la Universidad de Berkeley (Estados Unidos), la muestra indaga en el camino que llevó a Picasso a pintar este cuadro en blanco y negro, con una variadísima gama de grises y toques azulados y sin una gota de rojo, de sangre.

El artista expresó su "repulsión hacia la casta militar" que sumió al país en "un océano de dolor"

Además de la pieza estrella, los visitantes podrán contemplar cerca de 150 obras maestras de Picasso, procedentes de la propia colección del Reina Sofía y de más de 30 instituciones de todo el mundo, entre ellas el Musée Picasso y el Centre Georges Pompidou de París, la Tate Modern de Londres, el MOMA y el Metropolitan de Nueva York o la Fundación Beyeler de Basilea (Suiza).

Cuando en 1937 el Gobierno de la República le encargó el mural, Picasso, que era director del Museo del Prado desde el año anterior, lo afrontó como un desafío en toda regla. Para su primera aportación a la causa democrática como artista popular, el malagueño nalmente pensó primero en dos grandes planchas divididas en nueve viñetas que tituló Sueño y mentira de Franco I y II. Pero el 26 de abril del 37 aviones alemanes de la legión Cóndor, ayudados por los italianos, al servicio de los rebeldes franquistas, bombardearon la localidad vizcaína de Guernica, que no constituía ningún objetivo militar y cuya devastación fue un ataque brutal e indiscriminado a la población civil. Fue entonces cuando el pintor encontró el motivo de su cuadro.

Realizó hasta ocho versiones del cuadro, un mural de 349 por 776 centímetros, con lenguaje cubista y ciertas deformaciones surrealistas. En él, el caballo herido ocupa el centro de la imagen, donde una bombilla sustituye al sol. El cuadro no representa únicamente el bombardeo, sino que es el símbolo de la tragedia de la guerra, expresión universal de la violencia, el horror y el dolor: gritos mudos, cuerpos mutilados, brazos y piernas por el suelo y una madre, al lado de un toro, que llora mientras sostiene a su hijo muerto en sus brazos, entre las llamas.

"El toro no es el fascismo, aunque sí la brutalidad y la oscuridad",declaró el artista en 1945 a la revista New Masses. Más explícito fue cuando, mientras pintaba la obra, dijo: "En el mural en el que estoy trabajando (...), y en todas mis obras, expreso claramente mi repulsión hacia la casta militar, que ha sumido a España en un océano de dolor y muerte".

Tras su paso por la Expo de París, el cuadro viajó a Noruega, Dinamarca y Suecia, luego a Inglaterra y después, en 1939, a Estados Unidos. Permaneció en el MOMA de Nueva York hasta que en septiembre de 1981 se instaló en Madrid, una vez que, como dejó por escrito el artista como condición sine qua non, España había recuperado las libertades públicas.

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