In vino veritas

  • La Academia, hoy

D UDÉ si titular mi discurso de ingreso como académica con un verso de Horacio que aconseja "Nunc est bibendum" - Hora es de beber - pues tengo su recomendación como una de las mejores afirmaciones posibles. Mas me decanté por titular mi intervención con una sentencia de Plinio El Viejo, quien asevera "In vino veritas" - En el Vino está la verdad - pues tiene más enjundia. Siempre es hora de tomar un una copa de jerez; sea un entrefino de El Puerto; de esos finos que empiezan a coger la redondez, al tiempo que se acercan a las características del amontillado. O un abocado, semi-dulce, de suave oloroso de Jerez, o un amoroso, más dulce, si mezclado con Pedro Ximénez de Sanlúcar, donde hay quien dice que son más melosos - como los moscateles de Chipiona - si están las viñas en las arenas o próximas. Nomenclaturas locales para el sherry ya en desuso, pero que mucho de los lectores alcanzaron saborear - como las mezclas aún mas castizas de un torito o una morena - sin olvidar un palo cortado; cualquiera de nuestros vinos, pues siempre hay una hora para cada uno de ellos y viceversa.

Trataré de demostrar la verdad del vino, que tantos escritores que hacen del vino una devoción y lo cantan, no pueden estar equivocados: Laborde, Byron, Ford, Hugo, Ivrin, Ruskin, Alarcón, Arce, Don Benito, los Quintero, Montes, Marañón, Panero, Foxá, los Cuevas, Alberti, Varela, Pemán, Pemartin… Pero sobre todo insistiré en que en el vino, no sólo está la verdad del hombre letrado, sino también en el hombre práctico; de que otra manera pudiere ser, si tantos hombres de fortuna creyeron en el sherry en nuestro Marco en el siglo XIX, cronológicamente: Haurie y Murphy, y Domecq en su catedralicia Bodega El Molino; Pemartin Laborde en la bellísima de El Cuadro; Garvey en la monumental San Patricio; González en su Constancia; Algar en La Grande; Díez, en Ferrocarril; Fernández-Gao, Misa y Mérito en su sucesiva Bodega Gibraltar; Ruiz en la hoy reciclada Lechugas; Williams en La Esperanza; Bobadilla en La Merced, y en las ciudades hermanas: Terry en La Tribuna; Osborne en Los Moros; Caballero en San Bartolomé; e Hidalgo en San José o Barbadillo en La Cilla…Y si en la Verdad del Vino, creyeron sesudos caballeros, los hombres y mujeres de a pié, el consumidor aficionado, no hemos dejado de creer en las bondades del Vino, cada día, comulgando con todos ellos…

Fátima Ruiz de Lassaleta

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