Josefina Molina recogerá su Goya de Honor como un tributo a las cineastas

  • La cordobesa "esperaba más" del proceso de incorporación de las mujeres a la dirección

Josefina Molina será la primera directora en contar con el Goya de Honor, un premio que recibe con "un sentido de la responsabilidad muy grande". Molina (Córdoba, 1936) recibió la llamada del presidente de la Academia de Cine, Enrique González Macho, cuando hacía pilates en la alfombra de su casa, cuidando una lumbalgia. "Te entra un poco de pánico primero, luego piensas en qué te vas a poner y luego te vas tranquilizando. Trabajo con la Asociación de Mujeres Cineastas por la visibilidad de las mujeres, así que no puedo escaquearme", dice.

Nominada al Goya por Esquilache (1988), con la que compitió en la Berlinale, y directora de títulos populares como La Lola se va a los puertos, fue la primera mujer titulada en dirección por la Escuela Oficial de Cinematografía. "Entonces la cultura era patrimonio de unos pocos. Me planteaba hacer cine de autor o elegir textos importantes para la humanidad", dice Molina, que optó, tanto en cine como en televisión, por trabajar con "los mejores guionistas": Shakespeare, Ibsen, Lope de Vega...

La cineasta, que recibirá el galardón el 19 de febrero, siente que, por encima de todo, su premio hace justicia a una generación que abrió camino: "Soy representante de muchas mujeres que han aportado mucho trabajo, mucho esfuerzo, y no se han visto reconocidas. Y en toda mi obra siempre hay una mujer que lucha por la libre iniciativa, quizá porque yo también tuve que luchar simplemente por hacer un trabajo que me gustaba".

Rafaela Aparicio e Imperio Argentina son las otras dos mujeres que recibieron el Goya de Honor, y Molina, aunque no ha vuelto a ponerse detrás de una cámara desde 1998 (entonces rodó la miniserie televisiva Entre naranjos), no abandona su lucha por la normalización de la mujer en el cine. "Llegó un momento en el que el tipo de cine que querían los productores era mucho mas ligero, más mimético con el cine americano. Ya no transigía con hacer las cosas en poco tiempo y menos medios. A una edad y con una trayectoria, es más difícil transigir", dice sobre lo primero. Respecto a esa normalización, "en cierta medida, esperaba más", aunque no deja de ver que en las últimas décadas se ha dado "un paso de gigante" en ese aspecto.

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