Laberintos presentidos

SÓLO conocíamos la figura de Juan José Torti por referencias de amigos, sobre todo de un Pepe Medina que se nos fue impunemente a Madrid para, desde allí, casi todas las semanas, ponernos los dientes largos, comentándonos las importantes exposiciones que ve y para recordarnos, una y otra vez, que si queremos contemplarlas tendremos que coger el Alvia porque aquí, en Jerez, él está totalmente seguro de ello y nosotros también, jamás recalarán. Pues por el insensato de Pepe Medina - genio y figura - conocimos a Juan José Torti y supimos de su trabajo callado y constante, de su diseño, de su interés por el grabado y el dibujo, de su entusiasmo creativo y de todas cuantas parcelas artísticas afronta este jerezano que, ahora, se ha decidido a presentar su obra, después que su consciente labor estuviera encerrada en los sacrosantos espacios del estudio y fueran muy pocos los que tuvieran ocasión de contemplarla.

La pequeña comparecencia en este espacio de la calle Guarnidos nos presenta una amplia selección del trabajo de este autor donde se pone de manifiesto las amplias parcelas creativas que ocupan su obra. Por un lado, los dibujos a tinta - para mí donde se alcanza una mayor altura pictórica -, unos paisajes, bien sacados de la realidad o difuminadas sus concreciones, realizados con gran minuciosidad compositiva, de fácil y esclarecedora estructura donde sobresale una acertada distribución con los espacios perfectamente delimitados y en los que, a veces, como ocurre en "Laberinto sumergido en rojo", las tintas negras se impregnan de un determinante rojo que potencia el juego expresivo y manifiesta un alto compromiso plástico. Son dibujos de gran fortaleza, que describen paisajes reales a los que se ha sometido a un sugestivo proceso de reduccionismo en cuanto a su fórmula representativa para conformar una nueva escenografía de referencias - "La city desde la Tate"-.

Pero el trabajo de Juan José Torti no se detiene en una mera composición, sobriamente desarrollada desde una especie de horror vacui que cubre los soportes con variados desarrollos ilustrativos de un universo donde lo real y lo presentido diluyen sus posiciones; su realidad artística va mucho más allá; se vale de las nuevas tecnologías para, a modo de moderno pincel, generar suprema emoción artística en un arte, de estructura novedosa, en el que todo es posible con tal de que esté suscrito dentro de una consciente verdad.

La exposición nos plantea, además, una pintura llena de intensidad colorista, con espacios que nos retrotraen a un universo mediato, probablemente extraído del mundo inabarcable de los sueños - Laberinto Abysal"- que hace presentir esquemas de una realidad ejecutada desde formulaciones imaginadas que suscriben escenas de gran fortaleza visual.

Hemos descubierto a este pintor, viejo rockero de la cultura, apasionado de un arte al que pone sus matizadas experiencias de observante entusiasta, un realizados de escenas muy bien conformadas desde episodios plásticos novedosos a los que él impone una nueva ley artística.

A Juan José Torti, curtido en mil batallas creativas, hay que seguirlo, buscarlo en espacios con otro desarrollo museográfico que redunde en una pintura más abierta, en la que cree y a la que le debe máxima pleitesía.

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