Música norteña y mágica

  • El grupo gallego 'Luar na Lubre' ofrece un estupendo concierto que consigue transportar al público del Teatro Villamarta a otros tiempos y otras latitudes

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Músicas de hoy, que es como engloba el Teatro Villamarta la programación dedicada a la música que se sale de lo clásico, llevó a nuestro primer escenario un tipo de música que tiene sus adeptos en toda España, aun cuando se trata de un estilo propio del norte del país, pero que, tal vez por su antigüedad y su misterio, embaucan a un público que, el caso del pasado sábado, hizo disfrutar al nutrido grupo de personas que ocuparon sus localidades en el Villamarta.

Luar na Lubre, uno de los mejores grupo de música folk, tal vez junto a Milladoiro (aunque esto es una opinión subjetiva) de nuestro país, nos trasladó a la época celta, a la magia de las meigas, y a los paisajes del Cantábrico y del Atlántico.

Buenas parte de culpa, amén de la utilización de instrumentos tan tradicionales como la gaita, el bouzouki o el acordeón, la tuvo la voz melosa y sugerentes del único componente femenino de la formación, Sara Vidal, que nos llevó de la mano por los paisajes y los personajes de una Galicia lejana y mística. Así, pudimos escuchar los temas'María Soliña', que habla de uno de los personajes históricos femeninos, y que fue torturada por la Inquisición, y que significó un símbolo y un ejemplo para el pueblo.

Hubo tiempo para otros temas clásicos del grupo, pero la actuación se centró fundamentalmente en presentar el que hasta ahora es su último trabajo, 'Camiños da fin da terra', grabado en La Coruña (me resisto, estoico, a escribir A Coruña, como si yo fuera de Vigo o de Orense), en el verano del pasado año.

Las canciones de Luar na Lubre, desgranaron en forma de música la identidad gallega y la celta, y dibujaron esos paisajes a los que antes hacíamos referencia, mezclado con la bruma y las nubes que proyectaban en la pantalla gigante que tenían los músicos a sus espaldas. Parece un detalle sin importancia, pero unas pocas luces, algo de humo bajo, y la proyección, crearon una atmósfera suficientemente intimista para que el público se metiera de lleno en el contexto de esta música particular, tan rica en matices, y que no se prodiga mucho, desafortunadamente, por estos lares.

'O son das aguas', 'Britonia' o 'A barca de pedra', fueron algunos de los temas que pusieron la nota de calidad en un concierto mágico para el que no necesitamos más que cerrar los ojos e imaginar prados verdes, meigas, y hasta la Santa Compaña.

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