festival de venecia El protagonista de 'El Padrino', galardonado por su contribución al cine

Al Pacino celebra el genio de Oscar Wilde en su regreso a la dirección

  • El actor presenta en la Mostra un filme que "no es un documental, pero tampoco ficción" y que parte de 'Salomé', una de las obras maestras del dramaturgo irlandés

Uno de los actores más respetados de las últimas décadas, Al Pacino, añadió ayer a la larga lista de galardones obtenidos el premio Jaeger-Le Coultre Glory to the Filmmaker 2011, un galardón que otorga la Mostra de Venecia a un artista que ha dejado una marca original en el cine contemporáneo, en una jornada en la que presentó Wilde Salome, un filme que dirige y que dudó si definir como documental o película de ficción.

15 años después de Looking for Richard, un trabajo en el que exploraba la obra Ricardo III, de Shakespeare, el intérprete llega a Venecia con otro canto de amor al teatro. Wilde Salome muestra cómo pone en pie la obra de Oscar Wilde Salomé, protagonizada por él mismo y por Jessica Chastain.

En este caso, lo que quería era mostrar el gran escritor que fue Wilde, un genio "que fue apartado antes de que se le comprendiera". De ahí que en su filme mezcle el proceso teatral con una visión de la vida de Wilde, del que visita su lugar de nacimiento, en Irlanda, la casa en la que vivió en Londres y en la que murió en París.

Un filme interesante -aunque menos para los que hayan visto Looking for Richard- que desvela los entresijos en los que se mueven Pacino y su "banda" para preparar la obra. "Cuando trabajas en teatro y cuando trabajas con tus colegas, se forma una banda de forma natural. Al principio la gente no es tan abierta pero después de unos días todos estamos juntos para interpretar esa obra y dependemos los unos de los otros", explicó el protagonista de El padrino.

Un trabajo conjunto que se aprecia en Wilde Salome, un proyecto a medio camino entre el documental y la película. "Un día dije que tenía una visión pero no una historia y he intentado crear una historia. Pero no sé muy bien qué es. Digo que es un documental porque no es un filme, pero tampoco es un documental", señaló un Pacino relajado y encantado de estar en Venecia.

"He hecho cosas que me gustaría no haber hecho, muchas cosas", reconoció el actor, de 71 años y con una cincuentena de títulos a sus espaldas. "Siempre digo que voy a ser selectivo pero no lo soy, porque siempre quiero hacer algo. Espero seguir, algún día, la filosofía de hacer lo que siento que es adecuado para mí".

En la competición, el Festival de Venecia mostró ayer su cara más seria con dos filmes duros e interesantes, aunque no especialmente sorprendentes, sobre el drama de la inmigración y la hipocresía que todos mostramos frente a ella en Terraferma, del italiano Emanuele Crialese, y sobre la adicción al sexo en Shame, del británico Steve McQueen, una cinta que cuenta con un protagonista, Michael Fassbender, al que ya se ha visto en esta edición de la Mostra en A Dangerous Method, de David Cronenberg.

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