Sebastián Castella corta la única oreja en tarde de desastre ganadero

  • Morante es recibido con una atronadora ovación · Decepción en los tendidos con el pésimo juego de los toros de 'Ganadería Marqués de Domecq' · El Cid saludó tras ser ovacionado en su lote

GANADERÍA: Seis toros de "Ganadería Marqués de Domecq" correctos de presentación aunque el encierro fue un punto desigual en ese sentido; por el lado de su juego, un desastre con todos los arrastres pitados dado que la corrida no ha servido, parada, mansa y sin fuerzas. MATADORES: Morante de la Puebla, de sangre de toro y blanco, pinchazo y descabello (SILENCIO) y media estocada (SALUDOS). El Cid, de blanco y azabache, dos pinchazos y dos descabellos (SALUDOS TRAS AVISO) y pinchazo y estocada trasera (SALUDO TRAS AVISO). Sebastián Castella, de lila y blanco, estocada (OREJA) y pinchazo y estocada (OVACIÓN TRAS AVISO). Incidencias: Tres cuartos largos de entrada en tarde calurosa de levante en calma que racheó a veces. Gran tarde de los toreros de a pie: El Boni y Saugar saludaron tras parear muy bien al segundo, Alcalareño también saludó tras parear al quinto y Curro Molina y Pablo Delgado, también correspondieron a la ovación en el que cerró plaza. Además El Boni tuvo buen sentido capotero en el quito.

Yo haría una crónica con solamente dos palabras, pero tengo por delante un par de columnas, largas como el invierno de un torero malo, y -sobre todo- el lector merece algo más.

Si ha tenido la paciencia de leer la información objetiva de la ficha, sabrá que ha sido otra tarde de fracaso ganadero ya que la terna se ha estrellado con una corrida de "Ganadería Marqués de Domecq" mala sin paliativos, con un juego tan deficiente que se puede hacer una escala de grises. O de marrones.

Todos los arrastres pitados, tedio y desesperación en el público que tocaba palmas de tango y sonoros bostezos. A ver como metemos a toda esta gente otra vez en una plaza de toros. Lo dicho, se puede definir en dos palabras, pero todavía me quedan muchas líneas por delante.

Morante fue recibido con una atronadora ovación, no se olvide que fue cogido en esta plaza el día siete. Ese calor no pudo ser correspondido por el torero, a la vista del lote que le tocó en suerte.

Su primero fue un toro manso, blando y rajado, además de escobillado de salida. Suelto y corretón en la brega, mugió y se rajó en la muleta del sevillano. Cero al cociente y al toro siguiente.

Otra vez nada. Esta vez a Morante Camacho le correspondió un astado paradísimo. Meció la verónica lanceando el torero y esa fue la única opción que tuvo con el marmóreo animal, parado y quieto como una salamanquesa.

El Cid tuvo un primer toro noble -la verdad es que la corrida tuvo chochona nobleza salvo el que cerró plaza- pero rajado y sin fuerzas. El de Salteras se dispuso por los dos pitones, pero al débil animal le faltaba un tranco y su trasteo no podía cobrar profundidad.

A su segundo y quinto de la suelta El Cid lo dejó crudo en varas y hubo mimó en la brega, a su cargo en los dos primeros pares, Se movió más el toro pero fue un espejismo porque tras una serie sin acople por la zurda de El Cid, el toro vino muy a menos y se paró.

Un firme Castella cortó la única oreja de la tarde al parado y sin empuje tercero. Estatuarios y faena a toro parado que tuvo el clímax del episódico arrimón final con péndulo. A las formas toreras del francés le sirvió este toro y el público le concedió una oreja más que justa, justita, como el estrecho animal que despenó certero.

El sexto fue un manso con genio que hizo hilo embistiendo a arreones. Se la jugó Castella pero no pudo redondear y obtener recompensa a lo que expuso.

Y aquí ya sí que puedo ya decir las dos palabras: corrida boyesca.

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