Silencio, se rueda en Algeciras

  • El director Agustín Díaz Yanes y su equipo ruedan una escena de su nueva película, 'Sólo quiero caminar', en la antigua prisión · La actriz Ariadna Gil centra las miradas

La puerta de la antigua prisión de La Piñera, en Algeciras, se convirtió en la tarde de ayer, durante tres horas, en un decorado de cine. El director madrileño Agustín Díaz Yanes (Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto, Sin noticias de Dios y Alatriste) había elegido entre las localizaciones de su nueva película ese enclave algecireño y hasta allí se desplazó junto a todo su equipo desde la localidad de Zahara.

En ésta y concretamente en un chalet frente al lugar donde el Estrecho de Gibraltar y el Atlántico comienzan a entremezclarse, comenzó el rodaje en España de su nuevo trabajo, Sólo quiero caminar, que había echado a andar hace ya algunas semanas en México.

A las tres de la tarde, como estaba previsto, los técnicos del rodaje comenzaron a descargar el material de unos grandes camiones que habían sido estacionados en uno de los laterales de la prisión (hoy convertida en Centro de Internamiento de Extranjeros), concretamente el de la calle Segres. Desde primeras horas de la mañana, agentes de la Policía Local habían estado avisando a los vecinos que aparcaban en la misma que se precisaba el lugar y se habían colocado vallas para que nada fallara a la hora prevista.

En poco menos de una hora ya se había colocado el monitor desde el que Díaz Yanes observó cómo iba la grabación y se habían instalado los raíles por los que debería moverse la cámara de filmación. Al otro lado de la acera varios operarios sostenía una pantalla gigante para modular la luz de la toma.

Sólo se instaló una cámara que iba a servir para el rodaje de una sola toma. Los preparativos siguieron y, cuando todo estuvo listo hizo su aparición la actriz Ariadna Gil (Soldados de Salamina, Alatriste, Amo tu cámara rica, Belle Epoque...). Ella iba a ser la protagonista absoluta del rodaje a lo largo de la tarde y a ella se dirigieron las miradas nada más salir de su caravana-camerino.

Ariadna Gil es, junto a Elena Anaya (Lucía y el sexo, Hable con ella, Alatriste o Entre Mujeres), Pilar López de Ayala (Juana la loca, Obaba, Alatriste o 13 rosas) y Victoria Abril (La muchacha de las bragas de oro, La Colmena, ¡Átame!, Amantes o Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto), una de las actrices protagonistas de esta nueva cinta de Díaz Yanes. Con las cuatro había trabajado el director madrileño y con las cuatro ha querido hacerlo en esta ocasión para que interpreten a cuatro duras mujeres que traman una violenta venganza.

Toda la atención del equipo estaba, por tanto, en la actriz catalana, que hizo su aparición ataviada con unos ceñidos pantalones vaqueros, una camiseta blanca y una cazadora. La escena a rodar consistía en la salida del personaje por la puerta de la prisión llevando una bolsa colgada al hombro. Tras bajar la escalera se para al borde de la acera y enciende un cigarrillo. Mira hacia la avenida (en este caso Gesto por la Paz) y se aleja por ella. Simplemente eso. Y, para ello, una hora de rodaje.

Aparentemente todo parece muy sencillo, pero en realidad, rodar esa escena movió a muchísima gente. Por un lado el director y su equipo, por otro el los técnicos y, finalmente, aquellos que se encargaron durante las tres horas de que todo funcionara bien. Además de ellos se encontraba la Policía Local, que controló el tráfico rodado por la avenida y lo cortó en los momentos en que el trabajo lo requería. No hubo protestas ya que casi todos se percataron de lo que estaba ocurriendo y respetaron el quehacer de los profesionales.

La escena se repitió hasta seis veces y hubo un cambio de vestuario de la actriz. Concretamente cambió una camiseta blanca que llevaba en las primeras tomas, por una negra de botones para las siguientes, quizá debido a que la luz solar, muy fuerte en esas horas de rodaje, precisaban de un material oscuro que no produjera tanto reflejo.

Finalmente, cuando se escuchó el último ¡corten!, todos, incluido el director, acudieron a felicitar a la actriz por su interpretación. Los técnicos se pusieron de inmediato manos a la obra para despejar la zona y retirar todo el material utilizado, operación que apenas si duró diez minutos.

Ariadna Gil se retiró a su caravana-camerino disculpando, por boca de su ayudante, el no conceder entrevistas. Mientras, Agustín Díaz Yanes hacía lo propio hacia su vehículo arrastrando una visible cojera y apoyándose en un bastón. Nadie contó qué le ocurría, pero se le notaba molesto. Cuando todo estuvo recogido partieron de nuevo hacia Zahara, donde continuará el rodaje.

En unos días, Algeciras volverá ser escenario de Sólo quiero caminar, un título que tiene mucha relación con la ciudad, concretamente con uno de sus más grandes genios, Paco de Lucía, ya que uno se sus temas se llama precisamente así. Lo interpretó en el año 1981 con su sexteto.

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