Sintiendo el arte

Cristina López es nueva en esta plaza expositiva, aunque lleva tiempo ejerciendo una labor pictórica eficiente y planteando una obra poderosa que aspira a hacerse grande y a asumir las nuevas realidades de una pintura a la que ella extrae sus más íntimos secretos.

Esta joven pintora, formada en los importantes espacios de Fermín G. Villaescusa, ese pintor jerezano dotado de la máxima capacidad creativa para formular los complejos estructurales del paisaje y del retrato, principalmente, ha sabido captar los resortes del maestro y ya anda sola con soltura y capacidad. Cristina López sabe posicionarse ante el modelo y escoger sus parámetros adecuados - asuntos estos de los que no todos pueden presumir - ; se le ve suelta en la captación de la expresión y asume el sentido colorista con extrema solvencia. Todo lo cual le permite no extralimitarse en la plasmación absoluta de la realidad; es valiente en la interpretación representativa, sin miedo a salirse de los límites de lo concreto y adoptando fórmulas de mucha mayor expresividad; precisamente cuando se sitúa en estos horizontes es cuando surge la artista importante, sabiendo recrear un paisaje abierto, con carácter, de pincelada exacta y expresiva, ajena a los realismos epidérmicos y dejando que los matices cromáticos ejerzan su función y positiven una realidad que va mucho más allá de los simples ejercicios ilustrativos, esos que sólo convencen a algunos por sus equivocas representaciones de fáciles argumentos.

Cristina López ha planteado en esta exposición, la primera de una carrera que sabemos segura y convincente, una pintura paisajística de muy buen corte; con los motivos escogidos muy bien estructurados y mejor pintados, sacando provecho a la pincelada, dejando zonas apenas esbozadas que potencian la fuerza expresiva y llenan de plasticidad una realidad que ella hace mucho más emotiva. Cristina López se nos presenta como una pintora que ya esta convencida y que ya convence plenamente. Ha elegido las sendas de un arte representativo donde tienen cabida los más amplios desarrollos. Ha sabido desprender a la realidad de su agobiante carga imitativa y busca posiciones emparentadas con la más abierta expresividad; lo que sabe poner, tan bien como en los paisajes, en una serie de pequeños cuadros, protagonizados por gallinitas y compuestos con infinita fuerza plástica, así como en unos paisajes, también de pequeño formato, que rompen el hilo argumental de la realidad y buscan caminos que huelen casi a sistemas expresivos abstractos.

La Sala 'ArteaDiario', pensada para los jóvenes que tienen algo que decir en este difícil universo artístico, se abre a las esclarecedoras fórmulas pictóricas de Cristina López, una autora que piensa, siente y actúa en artista y que está poseída por esta maravillosa locura de un arte en el que cree de principio a fin.

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