"La ambigüedad de mi personaje, además de potenciarlo, me fascina"

  • El actor nacido en Madrid hace diecisiete años debuta con la obra de Antoine de Saint-Exupéri, 'El Principito', que podrá verse en el Villamarta hoy sábado y mañana domingo a las siete de la tarde

-¿Qué diferencias ha encontrado en este salto de las pantallas de televisión a las tablas del teatro?

-La televisión y el teatro son dos cosas absolutamente diferentes. En todo, en el concepto, en la manera de trabajar. No tienen nada que ver una cosa con la otra. Ni siquiera los ensayos se parecen. En el teatro no se va tan al límite con el tiempo como en la televisión.

-¿Qué le ha reportado este cambio profesionalmente?

-Pues experiencia, sobre todo. He aprendido y aprendo muchísimas cosas. Desde luego ha sido una gran suerte que me hayan elegido para este papel tan importante en el que me he esforzado tanto.

-¿Resumiría en un par de palabras el resultado de ese esfuerzo?

-Sin duda, satisfacción, pero también agotamiento aunque, repito, ha merecido la pena porque he aprendido muchas cosas.

-Imagino que la puesta en escena de este papel le habrá reportado un alivio. Encasillarse en un papel es fácil y, hasta ahora, el público sólo le ha visto trabajar en la serie de televisión.

-Por eso decía que estoy muy agradecido, porque además de la importancia del personaje que interpreto, me sirve para desencasillarme y para tener más confianza en mí mismo y demostrarme que soy capaz de hacer otras cosas diferentes con un resultado positivo.

-¿Quiere decir eso, quizá, que se queda con el teatro antes que con la televisión?

-Está claro que para ganar dinero y para tener un número de espectadores potenciales hay que hacer televisión porque lo va a ver mucha más gente que el teatro, que es minoritario. Ahora bien, lo que me gusta del teatro, además de lo comentado antes, es todo lo que le rodea: los ensayos, la gente que gira en torno a ellos y a la función. Es que es radicalmente diferente, pero me gusta muchísimo.

-¿Cree que hay más riesgo en salir a un escenario que a un plató?

-El público no es lo que más me preocupa a la hora de salir al escenario, si lo dices por eso. Lo que me asombra del teatro son las pruebas, que esté bien de voz, que me lo pase bien actuando.

-¿Qué le ha reportado este trabajo, que es su debut en el teatro?

-De todo, sin duda. Me ha reportado de todo. Es que el personaje es fantástico. Y aunque sea un libro infantil, es bastante macabro. Es un niño, pero posee un vocabulario y una forma de ser que pertenece a un adulto. Esa ambigüedad me fascina y enriquece al personaje en todos los aspectos.

-¿Para cuándo el cine?

-Soy un enamorado de eso. Voy a las filmotecas a ver películas. Tengo muchas ganas de debutar en el cine, pero también de hacer cosas detrás de la cámara. Por cierto, que aprovecho para decir que 'El Principito' es un libro que vendría genial para que Tim Burton la llevara al cine. Soy un gran admirador de su trabajo.

-¿Se hace buen cine en España?

-Tengo que decir que salvo algunos directores como Bigas Luna o Almodóvar, nada de nada. No hay nada peor que intentar hacer algo y no conseguirlo. Aquí pasa eso: se pretenden copiar cosas en las comedias o en la películas de terror o aventuras, pero no hay ni presupuesto ni talento para hacerlo. Hoy por hoy, el cine español deja bastante que desear.

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