El baile de Mercedes Ruiz ilumina 'la noche de Jerez'

  • Luis 'El Zambo' aportó destellos de pureza ante un Teatro Central a rebosar

Ver un espectáculo de Mercedes Ruiz se ha convertido en sinónimo de garantía y quien la ha visto alguna vez sabe que con poco que haga el precio de la entrada está más que pagado. La jerezana ha escalado peldaños a una velocidad de vértigo hasta el punto de ser a día de hoy una de los pilares del baile flamenco. Es más, presenciar alguno de sus montajes sólo deja abierta una puerta, saber si estará simplemente notable, sobresaliente o alcanza la matrícula. El pasado martes en el Teatro Central de Sevilla, lleno a rebosar, obtuvo la mejor nota y puso en pie a los presentes con una conjunta ovación pues no hay que olvidar que el elenco de artistas de componen su compañía está al nivel de la propia artista.

Mercedes ofreció un espectáculo acorde con el tiempo exigido, un espectáculo en el que no hubo tiempo para la relajación y en el que exprimió al máximo cada uno de sus movimientos. Y es que un simple sonido de palillo desprende gitanería por no hablar ya de la complejidad de sus escorzos o el dominio absoluto que ostenta con los pies y en el braceo. Sencillamente genial.

La noche la abrió bailando por martinetes bien arropada por los cantes de 'el Londro', David Lagos y Jesús Méndez, voces dispares pero que conjugan el cante con una sutileza impropias de los tiempos que corren. No obstante, el público quedó sorprendido con el poderío del tercero cuya progresión parece no tener límites. Jesús Méndez ha alcanzado un grado de madurez alto, ha aparcado su timidez encima de un escenario y ofrece un cante igual de primitivo que desgarrador, cante que llevó en volandas al baile enlutado de Mercedes Ruiz.

Con un solo pegadizo de guitarra de Santiago Lara, de enormes facultades técnicas, prosiguió la noche hasta llegar a la soleá. La artista jerezana sacó entonces lo mejor de sí, dio rienda suelta a su interior y casi levitó por el escenario, sobrada de seguridad en sí misma. Por bulerías acabó su aparición.Genial.

Antes, le tocó abrir boca a Luis 'El Zambo'. El de Santiago es un cantaor de arte, y al igual que los toreros buenos, cuando no tiene el día, no lo tiene, y eso va a misa. No es como otros artistas de ahora, autómatas del cante, que mantienen una regularidad plana.Él es diferente.

Quizás el ambiente frío no invitaba a cantar por derecho como sabe, y esa dinámica acabó por apoderarse de él hasta el punto de no transmitir. Quizás no se encontró a gusto con la guitarra (no por culpa de Manolo Herrera, sobradísimo, sino porque Luis tiene una forma tan particular de hacer el cante que no todo el mundo sabe seguirla) o quizás no se sintió arropado. Lo cierto es que no fue su mejor versión. Se entregó al máximo ejecutando bulerías por soleá, alegrías, seguiriyas, mineras, fandangos y bulerías, pero sólo aportó pinceladas a cuentagotas en la seguiriya, en el último fandango del Gloria y cantando por Jerez.

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