Carlos Aragón y Ángeles blancas. Director musical y soprano en 'Tosca'

"Nos dirán irrespetuosos, pero hay que perder el miedo a experimentar"

  • El Teatro Villamarta acogerá esta noche la primera sesión de 'Tosca' con un elenco de altura. Dos de sus responsables cuentan cómo ha sido la aventura de poner esta producción en pie.

-Siempre se habla de la intensidad dramática del segundo acto de 'Tosca', ¿miedo por estar a la altura?

-CARLOS ARAGÓN: ¡Si empiezas así ya vas mal! Tienes que acercarte a la partitura con mucha generosidad y humildad. Decir, bueno, lo que hay es esta música estupenda y maravillosa y tiene que fluir. Esta es una música muy orgánica, muy descriptiva, muy cinematográfica… Puccini, sin saberlo, fue el gran precursor de las bandas sonoras, por lo que hay que estar abierto y sensible a lo que la partitura te cuente porque era un compositor metódico y exageradamente meticuloso, por lo que te deja muy poco margen para que te inventes cosas, muy en contra de lo que la gente cree.

-ÁNGELES BLANCAS: Claro, ¡tú das lo que eres! Yo debuté por ejemplo Salomé el año pasado y es mucho más intensa que Tosca. Esta obra tiene unos momentos de belleza que te permite respirar, Salomé te machaca viva. Uno da lo que puede y lo que tiene.

-¿Cómo se presenta 'Tosca' en el Teatro Villamarta?

-Á: Aún seguimos juntando las piezas del puzzle.

-¿Qué se podrá ver el público una vez armen el puzzle?

-Á: Mucha emoción, mucha energía, las cosas hechas de corazón y de verdad. Limpiamos la obra de prototipos y de cosas muy escuchadas porque a Tosca la conocen hasta las piedras y, ¿por qué no le íbamos a dar una nueva luz a cosas de expresión musicales y de los personajes?

-¿Qué aire nuevo le han dado a la obra de Puccini?

-Á: Lo veremos en la premiére (risas). Para empezar, nosotros somos particulares porque no somos italianos, somos españoles con una energía más viva y no atávica a la tradición y esta cosa hay que hacerla cantada así, esta frase hay que hacerla asá porque está hecha así desde hace 100 años. Es un trabajo maravilloso porque la debutamos los dos, Jorge la ha hecho otras veces y Alberto ni digamos ya. Cuando se crea algo por primera vez es emocionante, hay que buscar nuevas fronteras.

-¿Cómo surge la colaboración, la proponen o...?

-Á: ¡Nosotros nunca mandamos nada!

-C: Somos unos mandados, querido. Indudablemente, los dos estamos vinculados a este teatro, mis primeros debuts han sido aquí, soy andaluz, soy gaditano, he estado muy unido a esta casa durante mucho tiempo y Ángeles, de manera indirecta, no nos olvidemos que estuvo viviendo muchos años en Jerez. Hay una cierta implicación con esta casa. No decidimos nada, ni aquí ni en ningún sitio, simplemente el Teatro Villamarta coproduce este espectáculo con el Teatro de Tenerife, con el de Valladolid y con la Ópera de Pamplona. Está coproducido desde hace tres o cuatro años y por tanto tenía que ponerlo en cartel. Confiaron en Ángeles y en mí para llevarlo adelante, es un voto de confianza por decirlo de alguna manera.

-Ángeles, una vez que se lo proponen ¿qué le entra por el cuerpo?

-Á: Pues dices que claro que sí. Es una obra que me apetece desde hace tiempo pero que me siento vocalmente más cerca de ella ahora, estoy en otro repertorio y entonces me viene perfecta. Además, me apetecía mucho hacerla con Carlos, con los trajes de Jesús Ruiz, junto a amigos como Castignani y Canales que estamos sobre el escenario… En pocas ocasiones puedes subirte al escenario con amigos de la profesión, personas y artistas maravillosos de este país.

-¿Qué representa protagonizar 'Tosca'?

-Á: 'Tosca' son tres protagonistas, es una energía que no es solo ella, los tres son muy potentes. La verdad es que la obra empieza con los acordes describiendo el personaje de Scarpia, es lo que abre. Tengo un personaje pensado, creado, trabajado pero está muy ligado a los otros dos, no es solo ella. Salomé, por ejemplo, es un tótem. Me siento que forma parte de un todo, no soy solo yo.

-¿Qué es más difícil?

-Á: Pues cada cosa tiene su dificultad. En 'Tosca' hay frases donde la música te exige que la voz fluya amplia y generosa, Salomé es más punta, con una intensidad ácida a veces. En 25 años de carrera que llevo he hecho casi de todo.

-Ángeles, esta es su quinta obra de Puccini, ¿tiene debilidad?

-Á: ¡Pues no llevo la cuenta! No te creas, la verdad es que con mi repertorio puedo ir al Guinness porque tengo desde Verdi hasta la ópera de Sinopoli que es completamente contemporánea. No sé, realmente el Puccini intenso empieza ahora.

-En internet la califican como 'la mejor soprano de su generación', ¿cómo se enfrenta a esa clase de títulos?

-Á: Esas cosas no las digo yo, las dice la gente y aparte, no es verdad. Si algo tiene este país es que los que estamos ahí luchando profesionalmente estamos en todo el mundo y cada uno con su historia particular defendiéndose a niveles muy altos, o sea que hay muchos compañeros buenos.

-Carlos, en su caso hace años dijo que lo peor que puede pasarle a un músico es nacer en España.

-C: Y lo mantengo, ha empeorado. No te voy a hacer una lucha política, que podría, pero mantengo que lo peor que puede pasar a un músico es nacer al sur de Europa. O sea, España trata muy mal a sus artistas y hay una mala infraestructura teatral, no está construida una red para teatros..., en fin. Yo lo que yo quiero es que la gente venga al teatro, ¡ve por ahí mejor!

-El Teatro Villamarta estuvo un tiempo sin lírica, ¿cómo vive este género en España con respecto a otros países?

-Á: ¡Al final lo vamos a tener que decir! (Risas).

-C: Me hace gracia que preguntes eso, porque precisamente el Villamarta cierra la lírica con un 'Rigoletto' que produzco yo, pasan dos años y vuelve a levantar la lírica conmigo como director. Lo he vivido en mis carnes. La lírica, de por sí, es un sector que hay que reactivar. Hay una manera trabajar que ya no funciona y no vale más. Los tiempos están cambiando. Ya no existe el tiempo de los grandes líricos, de las superproducciones, ya no hay ese dinero... O sea, hay muchísimo talento pero habría que crear la manera de reactivar un mercado y la formación de artistas, cantantes, instrumentistas, orquestales, director de escena... Eso es lo que hace falta aquí. Se nos llena la boca a la hora de abrir grandes teatros como Valencia y hablar de subvenciones de tres o cinco millones de euros. Hay que encontrar otra manera de hacer las cosas.

-Á: Es decir, te das cuenta que quizás el dinero está pero mal distribuido, focalizado en dos o tres sitios nada más y España es un país muy vario y pinto.

-¿Algún país al que mirar?

-C: Francia lo tiene muy bien estipulado, tiene una red de teatros muy sólida, por lo que tienes todos los niveles. Hay profesionales que trabajan en un nivel A y otros en el B. Todos estos teatros con orquesta y coro estable. Estamos hablando de que aquí nos queda mucho por hacer, muchísimo. Ya no focalizando en la lírica, sino en todo. Menos subvenciones millonarias para teatros y más distribuir ese dinero para crear cantera, un nivel de formación y generar pasta, de eso es de lo que no se quieren enterar de una puñetera vez. Eso es lo que nos queda, la cultura, el patrimonio más grandes que tenemos. A ver si se enteran ya de que lo que nos queda es un turismo de cultura, que es lo que nos salvaría de la crisis en el sur de España.

-Los dos tienen experiencia sobre las tablas del Teatro Villamarta.

-Á: ¡Él más que yo! Yo debuté 'La Traviata' en 1998, después creo que volví en 2001 y ahora esto. ¡Quince años casi, guau!

-¿Y cómo espera la vuelta?

-Á: Feliz porque es un teatro en el que debutamos 'La Traviata' con muy pocos ensayos y salió bien, por lo que tengo buen recuerdo, fue emocionante.

-Hablan mucho de los ensayos, ¿cuántos hacen falta para poner en pie una obra de esta envergadura?

-C: Un mes, mínimo, para ir tranquilos, pero bueno... Las cosas están como están.

-Á: Todos hemos hecho un esfuerzo muy grande.

-¿Van a llevar esta obra juntos a otro sitio?

-C: No. Como te comento, esta es la tercera plaza de una coproducción que se inició hace tiempo y termina aquí. Esto en la ópera es siempre así y es algo de lo que la gente no está muy enterada. El teatro va la obra completa con actores y escenografía porque hay una red de cultura para el teatro de prosa. La ópera nunca es así, lo único que existe es la escenografía y el vestuario. Los teatros tienen libertad para elegir maestro, cantante y es como empezar de cero otra vez. Por eso no se entiende que no haya una red de teatros líricos estable en este país para que una producción como esta se llevara un año entero girando, lo que generaría muchísimo trabajo. Esto empieza hoy y acaba el sábado, la escenografía y el vestuario se quedará en un almacén.

-Á: Y faltan más funciones, porque haces una sola con un esfuerzo tremendo económico y de energía... Tendría que haber seis como mínimo, pero siempre te dicen que no llenarías, y yo estoy absolutamente convencida de que sí. Hay que replantear las cosas de otra forma.

-Entonces el mismo día del estreno se quedan con la espinita de que se va a quedar ahí.

-Á: No lo piensas.

-C: Estamos acostumbrados, esto termina aquí y empezará otro proyecto luego en otro sitio y es así. En ese aspecto somos muy distintos de los actores, que tienen una mentalidad de gira. La ópera, por desgracia, es una cosa muy puntual. Si fuera de otra manera nos cundiría más a todos.

-Carlos, decía hace unos años que le encantaría ser director de sopranos.

-C: Ya lo soy, eso sí lo he conseguido.

-Á: Es que no a todo el mundo le gustan las sopranos como a él. A veces los directores de orquesta son... (suspiro).

-Ángeles, ¿qué tiene de particular un director de sopranos?

-Á: Carlos ama la voz femenina y la conoce muy bien, entonces tiene la sensibilidad para captar de cada mujer, cada soprano.

-Carlos, defíname entonces la voz de Ángeles.

-Á: ¡No, no, no! (risas)

-C: Mira, no puedo ser objetivo porque hace muchísimo que la conozco, hemos trabajado juntos pero, ¿cómo puedo decirte? Hablar de la voz de Ángeles es hablar de muy poco de ella. No es solo su voz, es todo lo que ofrece. Una crítica en Sevilla la comparaban con Maria Callas, y yo lo reafirmo, es la más parecida a ella del siglo XXI. Es el todo lo que interesa de Ángeles, que es lo que yo considero una artista, no una cantante. Para mí cantante es demasiado poco.

-Á: Soy una actriz que canta.

-C: Ni siquiera una actriz, para mí eso es demasiado poco, yo quiero artistas integrales... Y ella lo es.

-¿Se ha encontrado con muchas artistas?

-C: No, desgraciadamente, y no voy a decir nombres porque queda muy feo, pero te digo que ella lo es.

-Ángeles, ahora le toca la papeleta, ¿cómo es Carlos como director?

-Á: Es una persona muy segura, trabajadora a mil pero también muy intuitiva y orgánica. Es cierto que nos conocemos hace muchísimo y con poca cosa enseguida nos entendemos. No hay cosas preconcebidas, y eso es muy importante a la hora de crear y de meterse en una ópera aunque la hayas hecho mucho. Cada vez es como si fuera algo nuevo, ese punto que con 'Tosca' pasa mucho.

-C: Nosotros no tenemos ningún miedo por experimentar. Otros podrán interpretar que no tenemos ningún respeto. Para mí la música está por encima de cualquier tótem o corsé. Debemos ser más honestos.

-¿Qué le dice la partitura de 'Tosca'?

-C: Te voy a ser sincero, era una ópera que al principio me sobrepasaba muchísimo emocionalmente porque estoy vinculado a ella desde que era niño. Siempre pensé que me iba a poder, le tenía mucho respeto a Puccini. Luego mi sorpresa ha sido que es un grandísimo compositor y que escribe todo muy fácil. Ha sido mucho menos traumático de lo que yo pensaba, lo he entendido mejor y pienso que simplemente hay que tener un mínimo de intuición y de dejarte llevar. Esa es la clave con Puccini, si escuchas con el corazón y con un poco de inteligencia es difícil equivocarse, por lo que me encanta. Te lleva al extremo constantemente.

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