El dolor de la mujer africana

  • José Manuel Colón, productor y director isleño, saca a la luz su segundo documental, 'La Manzana de Eva'

  • El tema de la cinta es la mutilación genital femenina y sus efectos

El equipo de rodaje de 'La Manzana de Eva', durante su proceso de trabajo en África. El equipo de rodaje de 'La Manzana de Eva', durante su proceso de trabajo en África.

El equipo de rodaje de 'La Manzana de Eva', durante su proceso de trabajo en África. / o

Tras el éxito de su primer documental, Black Man White Skin, que puso el foco sobre los albinos y su difícil situación en el continente africano, José Manuel Colón decidió embarcarse en otro proyecto, La Manzana de Eva. Esta es su segunda película documental y formará parte de una trilogía que el director isleño tiene pensado completar con una tercera producción, todas centrada en problemáticas de África.

Después de terminar las carreras de Periodismo e Historia, Colón montó su propia productora, Alquimistas Producciones, con las que realizó programas como Saboreando Cultura para Canal Sur, y también trabajó para Antena 3, Cuatro o Canal +. Tras quedarse en paro decidió lanzarse a hacer documentales y nació de esta manera su primer proyecto, Black Man White Skin. Su cine tiene un fuerte carácter periodístico con el que trata de generar conciencia sobre cuestiones que, a pesar de estar presentes, no se visibilizan lo suficiente. "La función del periodismo es la de denunciar las injusticias, poner el foco sobre ellas y hacer que la gente actúe en consecuencia", afirma el director, que muestra un fuerte compromiso con su profesión.

Con su primer documental -es la única película española que ha sido proyectada en la sede de la Unesco en París- consiguió lo que se proponía: que el 13 de junio sea considerado Día mundial de la Sensibilización sobre el Albinismo.

La película está en Netflix, subtitulada en más de 25 idiomas y disponible en 180 países. A pesar de todos estos grandes logros, para José Manuel Colón el más importante fue conseguir apoyo para Mafalda. "Era una chica que hacía cremas para 3.000 personas albinas en Tanzania. Gracias a la película recaudó la cantidad de dinero suficiente para seguir con su labor durante un año y firmó un acuerdo con la Unesco, que ahora financia su proyecto. Hoy hace cremas para 10.000 personas", cuenta.

El 21 de septiembre aterrizará en los cines españoles La Manzana de Eva, el estreno será en Madrid y la película se proyectará en salas de todo el país. La grabación de las imágenes ha llevado a Colón y a su equipo a viajar por una gran cantidad de países, como Kenia, Gambia o Chile. Al país sudamericano acudió para entrevistar a su presidenta, Michele Bachelet, que fue la primera directora de ONU Mujeres. El trailer está ya disponible en la página web de la película, www.lamanzanadeeva.net.

El documental trata sobre una situación que afecta a mujeres de todo el mundo, la mutilación genital femenina. "Es una película coral, aparecen historias de personas de diferentes nacionalidades que han sufrido esta práctica", explica el director isleño. Esta práctica está extendida generalmente en el áfrica subsahariana, incluidos países como Egipto, donde el 95% de las mujeres están mutiladas. Una acción brutal que sufren millones de mujeres y que es realizada sin ningún tipo de control.

Hay diferentes tipos de mutilación, pero "la más dura de todas consiste en eliminar el clítoris y los labios superiores e inferiores para posteriormente coserlos, se hace para que el marido el día de la boda las pueda descoser y hacer posesión de ellas", expone José Manuel Colón. Una operación que no entiende de religiones y que es realizada tanto por cristianos como por musulmanes.

En el documental se encuentran historias de diferentes personas, entre ellas algunas que han sufrido la mutilación en sus propias carnes. Un relato duro que, su director asegura, no contiene imágenes dolorosas a la vista. "No intentamos caer en la imagen cruda, lo que hay son historias de vida y de superación", deja claro.

Entre los retratos de personas que se encuentran en la película está el de Asha Ismail, que sufrió la mutilación y lucha contra ella; o el de Adriana Kaplan, profesora argentina que vive en Gambia y trata de educar sobre los problemas que conlleva; o también la de los médicos cubanos que llevan la sanidad.

Sin embargo, entre todos estos relatos el que más emocionó al director fue el de 40 niñas que huyeron de sus casas y de la mutilación hacia un refugio del que ahora no pueden salir. Es la dura historia de estas pequeñas que recorrieron cuatro kilómetros de noche por el Masai Mara porque sabían que al día siguiente iban a ser mutiladas. "Son niñas de ocho años que decidieron escapar de su familia", cuenta este isleño que ha convivido 20 días con ellas y narra su experiencia: "La primera vez que llegué con el equipo, ellas prácticamente no te miraban a los ojos. No están acostumbrados a que un hombre las trate con aprecio". "Uno de mis principales objetivos es que estas niñas puedan recibir la educación necesaria para que se la transfieran a sus hijas en un futuro, y creen así una cadena que cambie el rumbo del país", recalca Colón.

El director afirma que este documental debe servir para que España se despierte y sea realmente un puente entre África "y el, mal llamado, primer mundo". Porque este tierra no ajena a esta práctica: aquí residen 57.000 mujeres mutiladas y 27.000 están en riesgo de serlo una vez que vuelvan a sus países en verano.

Una gran meta para la cinta sería que recibiera la misma gran acogida que tuvo la primera. Por ahora, la Unesco ha contactado con el productor y volverán a realizar una proyección en la capital francesa. Por su parte, Netflix también la sumará a sus filas, convirtiendo así a Colón en el primer director español con dos películas en la plataforma en línea.

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