Los expertos demandan la "disección" del estilo de los cantes de Camarón

  • Los participantes en el congreso sobre el cantaor isleño destacan su papel revolucionador en el flamenco, al que, sin crear un cante nuevo, impregnó de un nuevo estilo de expresión

Mesa redonda sobre el legado de Camarón, con Barberán, Vergara, Fernández y Glez (de i. a d.). Mesa redonda sobre el legado de Camarón, con Barberán, Vergara, Fernández y Glez (de i. a d.).

Mesa redonda sobre el legado de Camarón, con Barberán, Vergara, Fernández y Glez (de i. a d.). / román ríos

José Monje Cruz, Camarón de La Isla, fue un genio del flamenco cuyo magnetismo atrajo a propios y extraños de este arte, entonces, cuando realizaba su carrera; y ahora, 25 años después de su muerte. El desarrollo y el contenido, y hasta la propia convocatoria del congreso que ha acogido su ciudad natal estos días, lo demuestran. El artista isleño apareció en el panorama nacional removiendo los cimientos del flamenco, lo que creó sorpresa, pero también atrajo a una legión de seguidores, que desde entonces intentan imitarlo, sin conseguir nadie repetirlo o superarlo. Los participantes en esta cita del centro de congresos de San Fernando están de acuerdo en ello. "No crea un cante, pero sí un estilo musical", apuntaba ayer en la mesa sobre el legado de Camarón el presidente de la Cátedra de Flamencología de Cádiz, Antonio Barberán. En palabras de Ildefonso Vergara, doctor en Flamenco por la Universidad de Sevilla, un sello propio, un esquema musical, al que le ha llegado la hora, según los expertos intervinientes, de ser diseccionado. El cante de Camarón de La Isla merece su estudio estilístico, una forma diferente de abordar la figura de José Monje, tratado en este tiempo como un fenómeno social que perdura.

"Tenía una velocidad inusual" al cantar, un modelo, expuso Vergara -en la mesa redonda que moderó el director de Diario de Cádiz, David Fernández-, que gustaba a los guitarristas porque permitía su lucimiento. "Hay cantaores creadores. Él no crea un cante, pero sí una estética, que los seguidores intentan imitar, aunque ninguno con su voz", añadió Barberán. Fue una idea en la que incidió Montero Glez, autor de Pistola y Cuchillo: "Los artistas que suceden a Camarón cantan por Camarón, lo que se ha convertido en un estilo. Pero después de él no hay nada nuevo, por eso ha conseguido seguir estando vivo. Es lo más importante que le puede pasar a un artista".

Camarón ha logrado seguir vivo, porque después de él "no ha habido nada nuevo"

Ese legado que no ha quedado olvidado en el tiempo debe ser objeto demandan los especialistas de una investigación concienzuda. "Hay que hacer un estudio estilístico de sus cantes", defendió Barberán, que considera que una comisión debe encargarse de esa disección de la obra de Camarón, extensa, en la que se incluye tanto su discografía y las grabaciones de programas de televisión como los múltiples testimonios de su evolución artística recogida en grabaciones caseras. "Tuvo una producción mayor fuera de la discografía oficial", apuntaba Vergara. Dejó grabadas seguirillas "muy difíciles y con letras buenas", soleares de Cádiz "geniales", "bulerías del Chaqueta, metiéndole cosas de la Perla", describía Barberán para insistir en que el cantaor de la calle Carmen fue un gran revolucionador, y por tanto merecedor de una "disección" de su forma de cantar. En esta línea también se expresó en la mesa redonda sobre Camarón en los libros Faustino Núñez, coautor de Camarón. Vida y Obra, que reclamó la necesidad de una investigación musicológica de José Monje, más allá de la vertiente sociológica.

En esa tarea debe implicarse, estuvieron de acuerdo Barberán, Vergara y Glez, el Museo Camarón, para cuya construcción se firmó un convenio el lunes entre el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía. "Tiene mucho pendiente de estudiar", reconocía Ildefonso Vergara: su marca, su cante, su imagen... "y el Museo debe aportar" en ese sentido. "El museo debe ser la memoria viva de un tiempo presente que se proyecte al futuro", manifestó, por lo que más allá de la exposición de objetos vinculados a Camarón, a su juicio, debe tener una actividad didáctica. "Tiene que servir para enseñar a los niños quién era este hombre".

Lo reclamaba un escritor que reconoció que tiene a Camarón como un modelo, un maestro, "porque recogía el pasado, lo traía al presente y lo proyectaba al futuro". Unas palabras que suponen una visión real de la dimisión de Camarón, que trascendió su época, para continuar siendo un referente, para ser considerado un antes y un después en el flamenco.

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