L'elisir d'amore

El montaje del Villamarta de la ópera de Donizetti llegará a Córdoba en abril

  • El Gran Teatro acogerá una versión protagonizada por Pablo García López y Auxiliadora Toledano

Una ópera que hace creer al espectador que "es posible cambiar la vida y generar ilusión". Así define L'elisir d'amore de Donizetti Francisco López, director de escena del montaje que, producido por el Teatro Villamarta, podrá verse en el Gran Teatro de Córdoba los días 15 y 17 de abril. Es la próxima cita operística en los teatros municipales de la ciudad, en los que el género lírico no ha tenido presencia en lo que va de temporada. El tenor Pablo García López (Nemorino) y la soprano Auxiliadora Toledano (Adina), los dos cordobeses, encabezan el reparto de la obra, en la que también participan Germán Olvera y Enric Martínez-Castignani. La parte musical corre a cargo de la Orquesta de Córdoba.

La producción se estrenó el 29 de abril de 2004 en el Villamarta y posteriormente se exhibió en el Teatro Cervantes de Málaga (octubre de 2004), de nuevo en Jerez (enero de 2009) y el Palacio de la Ópera de La Coruña (septiembre-octubre de 2011). En total ha celebrado nueve funciones. El montaje acentúa, según indicó López en la presentación de las representaciones de 2009 (con Ismael Jordi y Ainhoa Garmendia como protagonistas), elementos como la ingenuidad, la capacidad de fabulación, la ilusión y el amor.

García López ha actuado en diversas ocasiones en los teatros cordobeses, pero con el papel de Nemorino en L'elisir d'amore (que contiene en su segundo acto la célebre aria Una furtiva lágrima)afronta el que hasta ahora es su mayor reto en su ciudad. "Es una prueba de toque para cualquier tenor, una ópera emblemática para los tenores. La estoy preparando con mucha ilusión desde hace bastantes meses", señala el artista, cuyo proyecto más inminente, la próxima semana, es Otello de Verdi en el Teatro Calderón de Valladolid, con dirección musical de Sergio Alapont (al frente de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León) y escénica de Paco Azorín.

L'elisir d'amore, añade García López, "necesita una resistencia vocal muy grande, requiere una gran fortaleza física: y en ella hay que dar la verdad, no se le pueden poner al papel de Nemorino muchas capas, tiene que ser muy verdadero, muy creíble escénicamente". "Me lo estoy llevando mucho hacia mis sentimientos", indica el artista, que considera que la representación de esta ópera supondrá "un punto muy positivo en la lírica de Córdoba".

"Es el momento de que Auxiliadora y yo, que hemos cantado juntos mucho fuera, hagamos en Córdoba una ópera como protagonistas. Es el momento de que enseñemos lo que hemos progresado en todos estos años de carrera. Y además se cumplen diez años desde que empecé a cantar con la Orquesta de Córdoba", declara García López, que prepara también para este año un CD con el pianista Aurelio Viribay y que en Austria cantará repertorio barroco el próximo verano. También tiene en la agenda Turandot con Zubin Mehta en Tel Aviv.

L'elisir d'amore es una ópera cómica en dos actos con libreto de Felice Romani, estrenada en Milán en 1832. En su Breve historia de la ópera, Jesús Trujillo Sevilla destaca que Donizetti escribió esta obra "para cubrir un hueco imprevisto en la cartelera del Teatro Cannobiana" a raíz de un incumplimiento de contrato por parte de otro compositor. El plazo de entrega era muy breve (dos semanas), pero, anota el experto, Donizetti aceptó el reto "por considerarlo una gran oportunidad para exhibir su talento como autor de comedias ante un público, el milanés, que sólo tenía conocimiento de su faceta bufa". En su estreno cosechó "un éxito clamoroso". El crítico Francesco Pezzi la definió como "vivaz y brillante".

"Es en sí misma una obra anacrónica", indica Trujillo Sevilla, que recuerda que en ese tiempo "la ópera italiana había perdido todo su interés por la comedia". L'elisir d'amore presenta un "excepcional libreto" que acentúa "los rasgos identificativos de los personajes románticos (Nemorino y Adina) frente a los bufos (Belcore y Dulcamara)". Donizetti "enriqueció y multiplicó esas diferencias, firmando precisos retratos psicológicos". Una furtiva lágrima fue incluida gracias a la insistencia del compositor, pues Romani se oponía.

En El libro de la ópera, José María Martín Triana se refiere a L'elisir d'amore como una de las obras "más redondas y menos irregulares de Donizetti, cosa bastante singular en su numeroso y descuidado catálogo".

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