La muestra combina grandes obras con algún fracaso sonoro

  • Galván, Yerbabuena, Rocío Molina y Rafaela Carrasco brillaron a gran altura, junto al estreno de '¡Viva Jerez!', y el cante de Moneo, Capullo, Poveda y El Zambo · Güito, Manuela, Amargo y Sanlúcar no brillaron

La programación del Teatro Villamarta durante el XII Festival de Jerez ha sido aplaudida por el público a tenor del buen puñado de espectáculos en el que se ha colgado el cartel de 'no hay entradas'. Y en lo que se refiere a la calidad de los espectáculos, cabe destacar que se han combinado obras redondas con algún que otro montaje fallido e incluso sonoros fracasos.

Israel Galván revolucionó de nuevo el baile flamenco con 'El final de este estado de cosas', una obra sólo al alcance de los genios de su talla que no dejan a nadie indiferente. Al tiempo que bailó, el bailaor lanzó un alegato contra la guerra y denunció el actual estado caótico en que se instala la sociedad.

Otra de las triunfadoras de la muestra ha sido Eva Yerbabuena, que con Santo y seña dejó patente que sigue estando un peldaño por encima del resto con su baile antológico por soleá, tangos, mirabrás y seguiriyas. La mejor gala del Festival la protagonizaron Merche Esmeralda, Belén Maya y Rocío Molina. En las retinas quedó grabado el paso a dos de las dos últimas, el baile por seguiriyas de Molina y la soleá que interpretó Merche.

¡Viva Jerez!, el único estreno absoluto de la muestra, deparó un espectáculo flamenco inmenso, preñado de buenas intenciones. La producción del Villamarta, dirigida por el director del coliseo jerezano Francisco López, plasmó con gran acierto la evolución del arte jondo y la historia de los flamencos jerezanos desde su llegada a la ciudad hasta hoy.

Otro gran espectáculo lo propuso Miguel Poveda en su particular y generoso homenaje a Jerez. Acompañado por El Zambo, Moraíto y Andrés Peña, el cantaor catalán formó el taco en Villamarta. La compañía de Rafael Estévez y Nani Paños ha resultado, al tiempo, la sorpresa agradable del Festival, con su excepcional homenaje coral a todos los grandes creadores que supieron engrandecer el arte flamenco. Isabel Bayón también brilló a gran altura con 'La puerta abierta'. Sin duda, la presencia de Poveda, pletórico en la voz, junto al baile elegante y femenino de la bailaora sevillana causó gran sensación.

Andrés Marín rindió tributo a los cafés cantantes con una puesta en escena excepcional. Curiosamente, fue el propio bailaor, conocido por sus cuidadosos montajes, el que no cuajó su mejor actuación. El Pipa también presentó un buen espectáculo que gustó y mucho a su legión de seguidores. Sin embargo, su obra no aportó grandes novedades. El Nuevo Ballet Español apostó por una obra que subraya la arista más comercial del baile, y algo parecido ocurrió con Farru, Barullo y José Maya. Por su parte, Rafael Amargo, Manuela Carrasco y Manolo Sanlúcar, que compartió gala con Güito, fueron los que menos aportaron a la programación del Villamarta.

En cuanto al resto de los escenarios, un año más la Bodega Los Apóstoles ha sido uno de los grandes referentes de las madrugadas. Si en 2007 se dedicó el ciclo del café cantante a grandes cantaoras, en esta ocasión han sido los intérpretes masculinos los que han cobrado protagonismo, en particular los cantaores jerezanos, como ha sido el caso de Manuel Moneo, Capullo de Jerez y Antonio Malena, que brindaron tres grandes recitales de cante por derecho en muy buena forma y con las cualidades al cien por cien. Jóvenes como Ezequiel Benítez y el chiclanero Antonio Reyes también tuvieron una gran acogida, así como José Menese, que volvió a desplegar todo su magisterio al servicio de una voz honda y mineral. Pese a todo, salvo en la actuación de Capullo, en el resto de veladas se ha notado un descenso acusado de público respecto de otros años, probablemente debido a que el ciclo no se ha desarrollado íntegramente en las noches de fin de semana, días de máxima afluencia de público en el certamen.

Eso sí, en las dos noches sin Villamarta, la Bodega Los Apóstoles tomó el testigo de forma sobresaliente. El primer día, con el recital colectivo Flamenco World Music, donde intervinieron Encarna Anillo, Jesús Torres y David Lagos; y en la segunda jornada, con un excelente concierto del grupo moronero Son de la Frontera. El recital de la experiencia musical Ultra High Flamenco, con Bolita al frente, fue otra de las citas espectaculares.

La Sala Compañía también ha regalado magníficas instantáneas. Y ha sido Rafaela Carrasco quien con su obra ConCierto gusto puso este recoleto espacio a rebosar de público. La sevillana propuso un inteligente desafío escénico que mezcló lo puramente dancístico con lo concertístico. También gustaron los bailes del joven arcense Marco Flores, que ejecutó los números que le encumbraron en el concurso de Córdoba; la sevillana Manuela Ríos, que estrenó 'De tablas', un interesante espectáculo donde sobresalió el guitarrista Rafael Rodríguez; y Marco Vargas y Chloé Brûlé, quienes presentaron Cuando uno quiere y el otro no, una obra a caballo entre la danza y el teatro que sorprendió por su solidez y concepción del ritmo narrativo. También aprobaron su concurso en la muestra Leonor Leal, Mayte Bajo, Miguel Ángel Berna y La Truco junto a los miembros de su compañía. Mención aparte merece Lola Greco, que estrenó en Jerez Deóperaflamenco, un montaje que contiene, quizás, el mejor paso a dos, con permiso de Rocío Molina y Belén Maya, de todo el certamen.

Por último, la programación del Palacio de Villavicencio también rayó a un nivel aceptable. Pedro Sierra, Elu de Jerez y David Palomar fueron los grandes triunfadores de un ciclo de recitales en acústico que volvieron a congregar a numeroso público en la casa palaciega del Alcázar de Jerez. Las peñas también han sido parte del Festival regalando unas maravillosas raciones de cante y baile de Jerez.

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