Poco público, una pena

Intensa, impactante y cautivadora la forma de bailar de Ángel Corella. Giros precisos con pausa en lo más alto, elevación en el salto, control de bajada y expresividad al interpretar. En definitiva, una técnica impecable con mucha fuerza. No defraudó las expectativas de todos los que fuimos a disfrutar del bailarín internacional.

Poco público en la sala, lo cual es una pena, aunque realmente entregado.

Hay que destacar la interpretación masculina, que lejos de estar por debajo de la femenina como sucede en tantas ocasiones, no solo la iguala sino que la supera. Bailarines seguros, llenos de dinámica, línea, musicalidad y masculinidad; una gozada, dignos acompañantes de un gran protagonista.

La primera parte, Celaje, resultó un poco monótono a veces. Sin embargo, no dejó de ser interpretada con mucha fuerza y dinamismo.

En 'El Corsario', la interpretación de Ángel Corella fue espectacular en el personaje de Alí, uno de sus papeles estelares, tanto en las variaciones solistas como en el primer paso a dos ejecutado con gran sensibilidad y elegancia. Las odaliscas actuaron musicales y coordinadas, aunque tuvieron pequeños problemas de espacio en las diagonales.

Se echa en falta para 'El Corsario' un cuerpo de baile más numeroso, aunque hay que decir que las seis pequeñas bailarinas pertenecientes al 'Joven Ballet de Cataluña' estuvieron a un gran nivel, con una frescura increíble, comunicando su ilusión a todo el público.

En fin, el público disfrutó de lo lindo y dedicó a los artistas un larguísimo aplauso que fue recompensado por espectaculares bises de los bailarines.

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