Una realidad poética para hablar de lo que sí importa

  • Ricardo Rodríguez presenta hoy en la Fundación Bonald su nueva obra, 'Un fuego inesperado'

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"Con lo complicado que es definir el concepto de poesía", si Ricardo Rodríguez tuviera que hacerlo, si le amenazaran a vida o muerte con una pistola, diría: "La poesía es el lenguaje de lo sagrado". Buena salida, ha generado la compasión del asesino. "Y como la vida es el valor más alto de lo sagrado... Ay, es que yo lo pienso, pero es tan difícil exteriorizarlo...". Rilke aparece para echarle una mano al autor jerezano, y le susurra al oído que toda su poesía también tiene "un poso de dolor".

Sufrimiento y vida cobran valor en la nueva y segunda obra del autor jerezano, Un fuego inesperado (Libros Canto y Cuento, colección DKV), que se presentará hoy, a las 20 horas, en la Fundación Caballero Bonald, con la introducción de Pilar Pardo. Un libro que nace desde el vacío, de la necesidad de llenarlo, un agujero negro propio, ávido de creación. "Es una forma -dice Rodríguez- de poner orden en el caos de las ideas. Pero estos poemas surgieron antes que el libro. Lo único que quiero es poner en pie un sujeto lírico y una realidad poética, aunque no sé adónde me va a llevar todo eso". El poema 'Un fuego inesperado' da título a esta obra. Un poeta que regresa a su casa, arrasada por un incendio, y en la que sólo encuentra 'con vida' un espejo roto (el símbolo del yo poético), un reloj (el tiempo y la vida) y una caja de música (que es la poesía). "Y con esos tres elementos tiene que levantar una realidad poética y llegar a algo", apunta, un sujeto poético "que no estaba en mi anterior libro, Los ausentes. Y ese algo echa una mirada hacia afuera y lo que encuentra es esa verdad, una especie de empatía poética por los demás", retrata el autor.

Un trabajo que además del vacío, insiste Rodríguez, nace del dolor, de una fuente de energía, como expresa el poema prólogo. "La poesía habla de lo que importa, que descubrimos cuando nos sucede algo, como una pérdida". ¿Y por qué no nace del amor? "Porque el amor es una rama del dolor", asegura. ¿Y se ha llenado ese vacío? "Ahora que está el libro terminado, ese vacío vuelve otra vez. Y ahora es el lector el que tiene que hacer su lectura, que es una parte importantísima del proceso de escritura. Sin él, el libro no estaría acabado. ¿Para que sirve un libro de poesía si no lo lee nadie".

Siempre poesía, "porque no me considero un escritor, no me planteo una carrera profesional, ni me interesa un panorama literario. Me interesa el panorama que yo mismo me construyo, con la gente que conozco. El panorama literario es una gran mentira, cada uno tiene el suyo. Me interesan los poetas". Y hablando del panorama poético, el jerezano asegura que la ciudad "nunca ha estado mejor que ahora, y uno de los factores es la Fundación Bonald, que ha servido de elemento aglutinador. Aunque pienso que estará mucho mejor dentro de tres lustros. Jerez es una plaza fuerte, sin olvidar a José Manuel Caballero Bonald, que es el máximo exponente en el lenguaje. Otro ejemplo es el temblor del alma de José Mateos. Y esto se tiene que notar".

Y mientras el vacío va tomando peso otra vez, Rodríguez se toma su tiempo para generar otro libro. "Espero a que desaparezca de mí todo lo que he escrito. Es un proceso de años, por eso publico tan espaciadamente. Cuando tenga algo nuevo, lo aportaré".

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