Tribuna libre

A la sombra de 'El anderer'

 CON los textos de Philippe Claudel (Nancy, Francia, 1962), ocurre lo contrario que, por ejemplo, los relatos de Lorrie Moore. Mientras con que el escritor francés, ya desde las primeras líneas, sabemos que estamos antes una novela magistral, que nos empieza a subyugar con su característica –y pretendida- incertidumbre, la escritora norteamericana, por el contrario, nos hace esperar mucho, tanto que la mayoría de las veces no es hasta bastante después de haber terminado de leerla, cuando empezamos a vislumbrar los matices, las miles de aristas que se nos ha instalado en la mente. Y es entonces, cuando repasamos mentalmente sus relatos, cuando acertamos a descubrir hasta dónde ha llegado el poso de literatura que ha dejado en nosotros. Pero, no obstante, de la autora neoyorkina nos ocuparemos en otra ocasión. 

Philippe Claudel retrata en su novela ‘El informe de Brodeck’ el ambiente opresivo Y amenazante al que es sometido el protagonista del relato por sus propios vecinos. Todo esto, como ya he dicho antes, con una calculada indeterminación, ya que nunca se nos dice el nombre del pueblo ni dónde está situado, aunque llegamos a suponer que se trata de algún lugar en las montañas de Centroeuropa, ni se nos dice a qué guerra se refiere, aunque adivinamos que se trata de la Segunda Guerra Mundial, como también adivinamos que los soldados que ocupan la aldea son nazis y que Brodeck, antes de los hechos que cuenta, estuvo en un campo de concentración alemán. 

Los habitantes del pueblo le encargan a Brodeck un informe sobre la muerte de ‘El Anderer’ –el otro, en alemán- un extraño forastero que ha logrado poner de manifiesto las mezquindades de los vecinos. Todos saben que han sido ellos los asesinos y, precisamente por eso, Brodeck tiene como misión que su informe oculte esa manifiesta evidencia. Nadie en realidad sabe –porque tampoco se nos cuenta- quién leerá ese informe -si es que alguien llega alguna vez a leerlo-, ni que finalidad tiene. Lo cierto es que Brodeck aprovecha para no sólo reflejar unos hechos que ya nacen distorsionados, sino para repasar una vida de penurias y traiciones donde nunca nada es lo que parece y, lo que parece, tiene un constante velo de falsedad. 

Ignacio Arrabal es escritor

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios