la nicolumna

Nicolás Montoya

Ser o no ser

DESDE ayer todos somos más norteamericanos que nunca como alumnos aplicados de una sociedad como esa, que será lo que sea, pero sí cuenta con una estrategia real y eficaz de cultura, investigación y tecnología y además son menos adictos a las sectas después de que hayan preferido a un malo conocido que arzobispo mormón por conocer, con biblia en una mano y metralleta en la otra. Somos más parecidos a aves de pico corto a modo de palomas blancas de la paz dado que el mormón se ha quedado sin proyecto armamentístico que malgastar. Somos más idus de Marzo a la imagen y semejanza de George Clooney y más Martin Lluther King que siempre.

En estos días somos más griegos, más italianos y más franceses, por lo de las sensaciones y por lo de la solidaridad de "oeneges". Somos más papistas que el secretario del Papa y más europeistas que el euromálaga.

En estos días todos somos más homosexuales que nunca. Más gays. Los vecinos más castizos de Chueca y los que llevamos más arroz como invitados a las bodas del mismo sexo. Más humanos. Más libres, por mucho que quisieran poner barrotes a los sentimientos. Más amigos de los seguratas que nadie, y expertos en aforos extralimitados que acaba con vidas adolescentes. Somos los mejores palmeros de un presidente del congreso que castiga sin ipad a las señorías picaronas. También los más avanzados en conocimiento de leyes ante tanta cachondeo de la justicia y los más interesados en tirar de la manta siempre que se pueda.

Somos los mejores trabajadores de los camiones de basura, los más ecologistas que nadie, mucho más que una asociación de ratas anti-residuos, los más implicados en el reciclado de bolsas y más de lo más en saber torear la lluvia con levante incluido.

Puestos a ser somos los mejores podríamos luchar por ser auténticos. Como poco.

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