Editorial

Golpe al islamismo radical

LA desarticulación en Barcelona de una célula de islamistas radicales que estaban pasando "de las palabras a los hechos" vuelve a poner de manifiesto la amenaza del terrorismo de este signo, de infausto recuerdo en nuestro país por los atentados del 11-M. Según el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, la incautación de cuatro temporizadores, material necesario para programar la explosión de artefactos, es una evidencia de que los islamistas planeaban aprovisionarse de explosivos para atentar en el futuro o bien fabricarlos ellos mismos a partir de sustancias como las que, al parecer en mínimas dosis y a modo de prueba, ya tenían en su poder. Afortunadamente, la cada vez más estrecha colaboración entre los Servicios de Inteligencia de los países occidentales a raíz de las masacres de Nueva York, Madrid y Londres, permitió detectar los movimientos de esta célula islamista radical y abortar sus preparativos aunque estuvieran aún en una fase incipiente. Cabe felicitarse, pues, de que hayan funcionado los mecanismos internacionales de cooperación contra el terror así como la coordinación interna entre los diversos cuerpos de seguridad nacionales (Centro Nacional de Inteligencia, Guardia Civil, Policía Nacional y Mossos d' Esquadra). La desarticulación de la célula islamista se produce en unas fechas muy significativas: poco antes de la gira europea -por Francia, Reino Unido y el Foro Económico de Davos- del presidente de Pakistán, país aún conmocionado por el asesinato de Benazir Bhutto, que se atribuyó Al Qaeda, y a menos de dos meses de las elecciones en España, cuyos últimos comicios estuvieron marcados por la masacre de Madrid. Como bien ha recordado Rubalcaba, no se pueden cerrar los ojos al hecho de que las web islamistas, los comunicados de Al Qaeda, las reivindicaciones de atentados en el Norte de África y los mensajes de Ben Laden incluyen referencias específicas a España. Estas amenazas no pueden ser despreciadas: la masacre del 11-M está aún demasiado fresca en nuestra memoria.

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