CON MALA UVAla nicolumna

Nicolás Montoya

La bota de los turbiosPetardos

La difícil situación del Xerez Deportivo ha disparado todas las alarmas. Tanto es así, que en las puertas del vestuario local se han ido dejando estampas de santos y vírgenes para que echen una mano desde el cielo al conjunto azulino. Y eso sin contar que siempre está presente una imagen de la patrona de la ciudad, la Virgen de la Merced. A ver si enconmendándose a más santos hay mejor suerte. Foto: PASCUAL.

LAS últimas cifras hablan de que la policía local ha encontrado en las últimas semanas de fiestas más de 18.000 petardos en la zona de Jerez, pero debe haber algún error porque hay muchos más. En una población que ya supera con creces los doscientos mil, no parece lógico que sólo se hayan encontrado esos pocos.

Una explicación puede devenir de las prisas. Las urgencias por incautarlos han viciado las estadísticas y han alterado la perspectiva con que se trata estos temas tan serios. La opinión pública, lógicamente desairada por tan escuálida cifra, tampoco comprende que se ofrezcan datos sin cotejarlos convenientemente, puesto que está en juego la seguridad pública.

Los hay para todos los gustos y no creo que tengan sexo definido. Petardos o petardas, que para el caso es igual. Unos, imperceptibles, profesionales del camuflaje, que aparecen sin previo aviso para hacerte la puñeta con tal de salir en la foto; otros que, con chulería te estallan en los oídos sin el menor miramiento y te acaban produciendo un ataque de nervios de aguantar sonidos vacíos y sin sentido. Pero los que se llevan la palma son los que en realidad tienen la pólvora mojada, que ni para eso sirven. Mucho ruido de pamplinas y pocas nueces.

En realidad, y puestos a relativizar el tema, tiene poca importancia que no se hayan podido requisar todos, porque ellos mismos se delatan: seguro que hay más de uno en las negociaciones del problema de la concesionaria del servicio de limpieza, también están presentes en el caso de los encerrados del Ayuntamiento, en la falta de luces para que atravesar la carretera a la nueva superficie comercial no ponga en peligro la vida de los peatones, o en la insalubridad de la nueva carpa de pescado del mercado de abastos; por no pensar en aquellos que están a la espera de que les enciendan la mecha para crear problemas donde no los había.

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