La Coronación

Eterna sabiduría cofrade

  • La Coronación volvió a ser un indiscutible emblema de garantía cofrade en Semana Santa

CALLE Arcos. Domingo de Ramos. Naranjos esparciendo su aroma primaveral. Cielo sin sol o asomando a veces. Gente con ganas de ver cofradías pese a lo que pese y más cuando el día despertaba muy feo. Y una hermandad que se pone en las calles con la solvencia que acostumbra en sus muchas décadas de sabiduría cofrade. Más que Arcos, el que deseó ver a esta cofradía en su pura esencia buscó espacio en Gaspar Fernández y Bizcocheros para contemplar el transcurrir por las estrecheces, que le proporciona el corazón del barrio de San Pedro a una hermandad que hace de estos espacios un regalo de estética, sonidos, equilibrios costaleros y de gran ambiente porque estamos ante uno de los momentos de referencia de la Semana Santa jerezana.

Pero hasta llegar a las puertas de la iglesia donde ‘vive’ El Loreto, se pudieron saborear las hechuras de una buena hermandad cuyo peso en lo cofrade no se desdeña ni mucho menos. Su popularidad y por ser un sólido estereotipo del Domingo de Ramos, es indiscutible que el público la arrope desde que sale hasta su recogida. El misterio asomó por entre los naranjos de su puertecita de los Desamparados con un cofrade de excepción contemplando desde las ‘alturas’ ese instante que siempre saboreó desde el rinconcito donde propició tanta convivencia y tanto buen trato de buena gente. Guillermo no pudo estar este Domingo de Ramos  junto a sus hermanos pero en espíritu anduvo entre ellos  con su eterna sonrisa y disfrutando de cómo su hermandad glorifica a Cristo y a su Madre. Coronación de Espinas sonó una vez más en los instrumentos de la banda del palio, más que apañada en calidad, para tomar el relevo el toque seco y severo de la corneta y el tambor de la Caridad, dando salida a un paso que anduvo de frente con el mando diestro de Tomás Sampalo en su segundo año en este martillo, cuyo trabajo, objetivamente, ha hecho mejorar las formas de andar de estas soberbias andas con un misterio magistralmente conseguido y equilibrado.

Entre tanto las miradas se dirigían hacia la elegancia del conjunto del misterio con el Señor como eje indiscutible, de fondo empezaba el tintineo del palio delatando que ya se movía en las estrechez de la capilla buscando la luz de la tarde hasta que asomó por la puerta ocupándola por completo entre los oros de sus bordados y la plata de su orfebrería en un simpar encuentro con la gente, su gente y sus nazarenos, que formaban un cortejo ordenado y bien dispuesto como es costumbre en esta hermandad. La Paz que llamó a la oración, a la sublimación, a la mirada admirada ante un conjunto brillante y bajo su palio la Señora llevada por unos costaleros que ansiaban llegar a demostrar todo lo que saben en los adentros de la Albarizuela.

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