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El Papa denuncia el aumento de las víctimas por los desastres naturales

  • Benedicto XVI muestra en su mensaje navideño su preocupación por la situación en las zonas donde "resuena el fragor de las armas" · El Pontífice pide paz y justicia ante miles de ciudadanos

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Benedicto XVI denunció ayer que cada vez hay más emigrantes, refugiados y deportados en el mundo víctimas de las guerras, las tensiones étnicas y el terrorismo, pero también debido a calamidades naturales, muchas de ellas consecuencias "de preocupantes desequilibrios ambientales".

El Papa hizo estas manifestaciones durante el tradicional mensaje de Navidad, pronunciado desde el balcón central de la Basílica de San Pedro del Vaticano, en el que expresó su preocupación por la situación en las zonas donde "resuena el fragor de las armas", entre ellas "las martirizadas" Darfur, Iraq, el Líbano, Afganistán, Oriente Próximo, Tierra Santa y los Balcanes, entre otras.

Ante decenas de miles de personas reunidas en la Plaza de San Pedro para escuchar el tercer mensaje de Navidad de su Pontificado, Joseph Ratzinger proclamó al mundo que ayer amaneció un "día sagrado", un día de gran esperanza. "Ha nacido el Salvador de la humanidad", insistió.

El Obispo de Roma agregó que "Aquel que es el creador del mundo" se hizo hombre para traer la paz a la tierra y que la Navidad, "acontecimiento histórico y misterio", es el día en el que brilla la "gran luz de Cristo portadora de paz". "Ciertamente, para reconocerla, para acogerla se necesita fe y humildad", subrayó el Papa, que se preguntó: "¿Quién está listo para abrir a Cristo las puertas de su corazón? ¿Quién tiene tiempo para escuchar su palabra y dejarse envolver por su amor?".

La respuesta que dio es que el mensaje de Cristo es para todos. "Que la luz de Cristo brille por fin y sea consuelo para cuantos viven en las tinieblas de la miseria, de la injusticia, de la guerra", invocó el Papa.

Benedicto XVI también abogó para que esa luz sea consuelo para aquellos "que ven negadas aún sus legítimas aspiraciones a una subsistencia más segura, a la salud, a la educación, a un trabajo estable, a una participación más plena en las responsabilidades civiles y políticas, libres de toda opresión y al resguardo de situaciones que ofenden la dignidad humana".

En ese punto, Ratzinger también puso su mirada en las víctimas de "sangrientos conflictos armados, del terrorismo y de todo tipo de violencia, que causan sufrimientos inauditos a poblaciones enteras". El Pontífice recordó a los niños, las mujeres y los ancianos, las categorías "más vulnerables", según precisó, en cualquier conflicto.

El Papa dijo también que las tensiones étnicas, religiosas y políticas, la inestabilidad, la rivalidad, las injusticias y las discriminaciones laceran el tejido interno de muchos países y exasperan las relaciones internacionales.

Benedicto XVI imploró al Niño Jesús que infunda a los responsables de los gobiernos "sabiduría y fuerza para buscar y encontrar soluciones humanas, justas y estables". El Papa aseguró que Cristo, con su nacimiento, responde a la "sed de sentido y de valores" que hoy se percibe en el mundo; a la búsqueda de bienestar y paz que marca la vida de toda la humanidad y a las expectativas de los pobres.

Tras el Mensaje, impartió la bendición Urbi et Orbi (a la ciudad y a todo el mundo) en 63 idiomas. En español proclamó: "Feliz Navidad. Que la paz de Cristo reine en vuestros corazones, en las familias y en todos los pueblos".

Benedicto XVI ofició la madrugada de ayer la tradicional Misa del Gallo en la que denunció que la humanidad "no tiene sitio para Dios", al que no se le escucha y no se le acoge". El Pontífice también lamentó el estado en el que se encuentra el planeta "debido -afirmó- al abuso de las fuentes de energía y de su explotación egoísta y sin ningún reparo".

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