Esteban se pone a 100

  • Esteban alcanza los 100 partidos en Liga con el Deportivo y es el tercer técnico que más encuentros ha dirigido a los azulinos, "ojalá cumpla otros cien encuentros con el equipo donde merece"

100 partidos en Liga, 100 capítulos en la historia particular del Xerez con un final feliz. Esteban Vigo se puso a cien en el banquillo del Rico Pérez ante el Hércules con el 1-5 y ya es el tercer entrenador que más choques acumula en la entidad azulina, pero es el que más enfrentamientos ha dirigido al equipo en el fútbol profesional. Celestino Lasa, que fue el primer entrenador del club, suma 120 (Regional y 3ª) y Pepe Varela, que entrenó a la primera plantilla en tres etapas distintas y durante siete temporadas, tiene 152 (3ª y 2ª B). Ventura se quedó a las puertas con 98.

Esteban ya ha superado en Segunda la trayectoria de Irulegui, que en tres temporadas estuvo al frente del plantel 80 partidos, y la de Schuster, que también en dos campañas se mantuvo en el puesto durante 81 jornadas. Los dos marcan etapas importantes en la entidad pero ninguno, aunque ambos estuvieron cerca, alcanzó la gloria de Esteban, que el 13 de junio de 2009 logró el ascenso a Primera.

Boquerón cumple su tercera etapa en el banquillo azulino y sus números son sobresalientes. Ha sumado 172 puntos de los 300 que ha puesto en juego, repartidos en prácticamente la mitad de los partidos ganados (48) y en 28 empates. Sólo ha perdido 24.

El malagueño llegó por primera vez al club en 2003 de la mano de Hipólito Rincón y Gil Silgado cuando era casi un desconocido en los banquillos y triunfó. Se hizo cargo de un grupo desmoralizado por los problemas institucionales y en una situación delicadísima a nivel deportivo. Lo levantó, firmó la permanencia y antes de que pudiera disfrutar del derbi ante el Cádiz, ya con los deberes hechos, Silgado le echó por sus insalvables diferencias. El técnico reclamó atención para jugadores y empleados y obtuvo la destitución por respuesta.

Vivió en aquella temporada momentos de tensión tremendos, con una plantilla que no cobraba y que incluso llegó a posar desnuda en Interviú como medida de protesta. Duró 28 partidos, logró 11 triunfos (7 y 4), 10 empates (3 y 7) y 7 derrotas (4 y 3).

El malagueño mantiene unos recuerdos "imborrables" de aquella temporada porque "fue mi primera toma de contacto con el club y la ciudad. Cuando me marché, con la conciencia muy tranquila y orgulloso de los jugadores por el trabajo, sabía que tenía que volver".

Y volvió... Y en una situación aún mucho más delicada que en la primera oportunidad. Se cumplía la jornada 24 de la campaña 07/08, el Xerez estaba hundido en la clasificación y el descenso era la crónica de una muerte anunciada. Vigo llegó, vio y venció. En su primera rueda de prensa ya fue claro: "El Xerez no va a descender, tengo más moral que el Alcoyano". Muchos le creyeron un iluso pero el tiempo le dio la razón.

Tras encadenar tres derrotas consecutivas, el Deportivo salió a flote y encadenó una racha de 8 victorias en casa que le permitieron salvar la categoría, aunque le tocó sufrir hasta el último minuto de la última jornada. Se impuso al Elche por 1-0 con gol de Yordi y eludió hundirse en el pozo de la 2ª B.

El Deportivo firmó en la recta final de esa mítica campaña ocho triunfos, seis empates y encajó cuatro derrotas.

Esa temporada significó un punto de inflexión en la carrera del entrenador y en la trayectoria del club. Confiaba en el plantel que tenía y nada más finalizar la temporada, en declaraciones a este Diario en el Gallo Azul, se atrevió a asegurar que "voy a ascender a este equipo a Primera División".

Dicho y hecho. El 13 de junio de 2009 lo logró: "Es uno de los días más felices de mi vida, recuerdo prácticamente cada minuto de cada encuentro de esa temporada", confiesa.

Todas las estadísticas saltaron por los aires en ese curso. El equipo terminó líder con 82 puntos, tras 24 victorias, 10 empates y 8 derrotas. Al igual que le sucedió con Silgado, su relación con Morales rompió la baraja y no pudo dirigir al equipo en Primera, con la convulsión que supuso para el xerecismo.

El pasado verano saltó la gran sorpresa. Sus diferencias con el empresario nazareno parecían insalvables pero Morales dio el paso al frente y le pidió su regreso. No se lo pensó, no tuvo en cuenta el aspecto económico, pero sí se garantizó un contrato a medio plazo para poder llevar a cabo su proyecto, y regresó, aunque muchos siguen sin entenderle.

Los inicios no fueron buenos pero la máquina azulina ya comienza a funcionar, ha salido de la zona baja, encadena tres victorias seguidas y cinco jornadas sin perder...

Por ahora, no pide más. Eso sí, el preparador malagueño resalta que "sólo puedo decir que me encantaría estar otros cien partidos más en el banquillo y con el equipo donde merece. Me he hecho cargo de la plantilla casi siempre en situaciones complicadas, todo ha salido bien y eso me ha permitido crecer como persona y como técnico. Las vivencias son inolvidables y el cariño de la gente no tiene precio".

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