'Olés' para los xerecistas

  • Sobresaliente El centenar de valientes aficionados que viajó hasta Albacete se lo pasó en grande con el histórico triunfo

Niel frío, ni lo pesado que se hacen los casi seiscientos kilómetros que separan Jerez y Albacete, ni que el partido fuese ofrecido por televisión frenaron a la afición azulina. Más de un centenar de valientes -en dos autocares, uno fletado por la Federación de Peñas y otro por el Kolectivo Sur- se plantaron en el Carlos Belmonte para animar a su equipo en el primer desplazamiento de la segunda vuelta.

A falta de un cuarto de hora para el comienzo del choque, accedieron al campo y comenzaron a animar a los jugadores, que en esos momentos se encontraban en pleno calentamiento, hasta que se retiraron a vestuarios para iniciar el encuentro con su grito habitual de 'a por ellos'.

Y prácticamente sin recuperarse de los aplausos a los jugadores tras su salida al campo, celebraron por todo lo alto el gol de Momo, el segundo que logra el Deportivo en sus enfrentamientos con los manchegos -el primero fue de Rosa en la temporada 83/84 y en Segunda B- como visitante y el más rápido de esta temporada.

Momo se volvió loco con su decimoprimera diana en Liga, lo mismo que sus compañeros, que corrieron a felicitarle.

Si antes del encuentro, los seguidores xerecistas eran los únicos que se hacían notar en la gélida tarde albaceteña, mucho más se oyeron sus ánimos a partir del gol. El tanto fue un jarro de agua fría para un equipo que nunca pudo plantar cara al líder.

La parroquia local, enfadada con el consejo de administración por la que consideran nefasta gestión, tenía prevista una pañolada en el minuto diez, pero se quedó tan helada con el juego azulino que los únicos pañuelos que se vieron en la grada fueron los de los espectadores resfriado.

En el descanso, cada uno se quitó el frío como pudo y la mascota del Albacete, 'Cete', un simpático murciélago naranja con la alas negras, lo hizo arrancándose por bulerías ante los seguidores azulinos, a los que hasta estrechó la mano para felicitarles por su la trayectoria del equipo.

Y lo mejor estaba por llegar. Calle 'se vengó' de su ex equipo resolviendo de cine un centro de lujo de Viqueira. Los jugadores se fueron a celebrar el tanto en la esquina en la que estaban sus seguidores y una de las vallas de contención cedió. La Policía acudió rápido y no pasó nada.

Y es que un triunfo así no se podía ver empañado por nada ni nadie. La primera victoria del Deportivo en el Carlos Belmonte fue tan contundente como justa porque siempre fue superior, como su afición, que terminó cantando 'qué bote Chapín'.

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