Andalucía

Díaz se fija como reto crear empleo por encima de la media del país

  • La presidenta descalifica las críticas sobre las dudas de su cambio de tejido productivo

"No son, por tanto, palabras, sino hechos". La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, trató de rebatir ayer, con una descalificación y datos, las críticas que quienes han (hemos) puesto en duda su anunciado cambio de tejido productivo andaluz. "O están poco informados o no piensan las cosas antes de decirlas o no lo han analizado de buena fe", dijo la presidenta en un desayuno informativo celebrado en Sevilla y organizado por la agencia Europa Press y Cajasol. Fue la frase más pronunciada de su intervención, hasta en cinco ocasiones Susana Díaz citó el "no sólo son palabras, sino hechos". Y éstos son los siguientes, los que, según la presidenta, respaldan que en sus primeros cuatro meses de mandato ya ha iniciado el modelo de cambio productivo de Andalucía. Primero, la próxima creación del instituto de crédito andaluz, público, para mejorar la financiación de las empresas; la futura ley de eliminación de trabas administrativas, que continúa otras anteriores de otros mandatos; la aprobación de una línea de incentivos a pymes por valor de 58 millones de euros en 2014, y su promesa de no elevar la presión fiscal en Andalucía. Ésos son los hechos de la reforma del tejido productivo, la que calificó de una necesidad "imperiosa".

Susana Díaz, como ya hiciera su consejero de Presidencia el día antes, subrayó los buenos datos de afiliación a la Seguridad Social en Andalucía -es una de las dos comunidades donde los cotizantes aumentaron en 2013- para marcarse como "reto" que la comunidad cree empleo en 2014 a un ritmo más elevado que la media española. En otro momento de su intervención, explicó que en breve se bajaría de la barrera psicológica del millón de parados. Según los últimos datos del Ministerio de Empleo, en Andalucía había en diciembre un total de 1.033.647 personas sin trabajo. Si sigue la tendencia, esto ocurrirá, aunque el mes de diciembre tuvo un comportamiento excepcional en Andalucía debido a la buena cosecha del olivar. La presidenta es consciente de ello, y así lo expresó, de ahí que se andase con tiento a la hora de agrandar la expectativas sobre crecimiento económico.

Pero la intervención de Díaz sirvió para evidenciar que el asunto del desempleo y, por tanto, del cambio de modelo productivo andaluz no es sólo su prioridad, sino el reto más difícil de su Gobierno porque o no se ha explicado bien o se anuncia como tan ambicioso objetivo que aún carece de instrumentos poderosos. Ésta última opción es la que la presidenta cree que es fruto de una maliciosa desinformación, según dejó constancia a lo largo de buena parte de su intervención. Un tanto defensiva.

Como novedad, y en el momento de citar a los sectores productivos sobre los que desea pivotar este cambio -caso de la agroindustria, el turismo, la economía digital o la aeronáutica-, la presidente citó al de la minería. Con crítica velada al movimiento conservacionista, que ha afeado a la Junta la nueva apertura de Aznalcóllar, causante en su día de desastre de Doñana. "Seré muy clara -anunció-, con todas las garantías medioambientales, Andalucía no va a renunciar a que se beneficie de sus recursos mineros (...). No vamos a respaldar maniobras especulativas como las de La Almoraima, Valdevaqueros o Cabo de Gata, pero tampoco discursos muy bonitos e ideológicos que son insostenibles".

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