La amenazada calle de Zahara

Vecinos de la localidad gaditana se movilizan para salvar un conjunto de antiguas viviendas de pescadores El PGOU aún no sido aprobado

Antiguas casas de pescadores, a la derecha, en la calle Thompson de Zahara de los Atunes.
Antiguas casas de pescadores, a la derecha, en la calle Thompson de Zahara de los Atunes.
T. R. Cádiz

02 de agosto 2015 - 05:04

Sobre la calle Thompson de Zahara de los Atunes pesa una amenaza y varios vecinos de esa localidad han comenzado a movilizarse. Tratan de salvar un grupo de antiguas viviendas de pescadores que sortearon los años del boom inmobiliario. El nuevo PGOU de Barbate, municipio al que pertenece Zahara, protege esas casas de una planta y otras de dos plantas que ocupan la misma calle: las cataloga como un bien etnológico. Pero ese plan urbanístico aún no está aprobado y un proyecto prevé derribar una de las viviendas de una planta (el número 16) y construir otra de dos. Esto ha provocado la alarma de los vecinos.

Ese proyecto puede recibir el visto bueno del Ayuntamiento de Barbate si éste se ve obligado a aplicar el PGOU actual, ya que el nuevo PGOU todavía no está aprobado por la Junta de Andalucía y, además, el gobierno municipal salido de las urnas que preside Miguel Molina (PA) se ha mostrado contrario a continuar tramitando ese plan urbanístico. El PGOU fue aprobado en abril por el Ayuntamiento barbateño con los únicos votos a favor del PSOE.

El PGOU actual permite construir dos alturas en la zona de la calle Thompson. Algunos vecinos de Zahara de los Atunes explican que "las triquiñuelas" hacen que esas teóricas dos alturas se vuelvan cuatro si un sótano se convierte en un bajo y un castillete viene a transformarse en un amplio ático.

Eso temen que ocurra con la casa del número 16 de la calle Thompson, perteneciente al conjunto de viviendas de pescadores de una planta con un evidente valor etnológico que no pasó inadvertido a los redactores del virtual PGOU y que el gobierno municipal frenará por otras razones: estima que promueve un modelo urbanístico expansivo.

La presencia continuada de vecinos autóctonos en los inmuebles veló por la conservación. Victoria Verdejo formó parte de ese grupo protector. Fue empleada de María Luisa Thompson, viuda de William Thompson, un diplomático británico que se asentó en el pueblo en los años veinte del siglo pasado. María Luisa Thompson, conocida como la Señorita, vendió sus propiedades a Thomas Longenecker, un americano que recaló en el pueblo en los años 70 con una idea de turismo sostenible.

"La oferta turística", explica un vecino, "atrajo a un público minoritario de británicos y alemanes, románticos buscadores de la España escondida, aficionados a la equitación campestre o avistadores de pájaros. Después llegaron jóvenes profesionales, escritores y artistas con hijos pequeños, que disfrutaban sintiéndose descubridores de una aldea primitiva, de playas extensas y solitarias, donde se podía practicar la vida natural entre pescadores auténticos". Así llegaron Paco de Lucía y su hermano Pepe; los cantautores Joaquín Sabina, Pí de la Serra y Javier Krahe; los actores Imanol Arias y Aitana Sánchez Gijón; los cineastas Imanol Uribe y Alex de la Iglesia.

Victoria murió en febrero de 2014. Fue la penúltima de los viejos vecinos. El último fue Matías Guerrero, pescador de sardinas en el banco sahariano, que murió el pasado febrero. Al poco se anunciaba un proyecto de derribo y construcción en el número 16 de la calle.

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