Del asalto a los cielos a la guerra relámpago

Un informe de Podemos revela que las elecciones andaluzas provocaron "daños internos y externos".

Juan M. Marqués Perales

11 de marzo 2016 - 05:04

Un derrumbamiento rápido del adversario mediante un ataque por sorpresa con unidades pequeñas, muy bien armadas y formadas. Esa es la definición castrense de la guerra relámpago, el Blitzkrieg, el término empleado por Alemania en el período de entreguerras y en la Segunda Guerra Mundial, y del que dio buena cuenta Hitler cuando invadió Europa en apenas una semanas. Pánico, huida y rendición. Y es el término que se emplea en un documento de Podemos para definir cómo se disponía la organización a tomar el poder, democráticamente, en España en las pasadas elecciones generales. Se trata del asalto a los cielos del que Pablo Iglesias habló en Vistalegre en octubre de 2014, una toma del poder por arriba, por el Gobierno central, para posteriormente bajar hasta niveles inferiores. Muy al estilo de Hugo Chávez en Venezuela. Pero, en medio, tuvieron que hacer frente a las elecciones andaluzas de marzo de 2015 y a las municipales de mayo.

En el Informe de valoración de la campaña, un documento del área de estrategia y campañas en el que se analiza el resultado de estos comicios, se explica: "Las elecciones autonómicas y municipales se nos presentaban como una trampa del adversario, un campo de batalla poco propicio al que no nos quedaba más remedio que ir, pero que en principio eran un obstáculo en nuestra estrategia de ir directamente al asalto en las elecciones generales (Blitzkrieg)".

El informe, al que ha tenido acceso este medio, es un completo análisis, bastante profesional, de la campaña electoral de las autonómicas y municipales como plataforma de enseñanza para las generales. Hay que recordar que Podemos optó por no presentarse a las elecciones en los municipios con marca propia, aunque sí en las autonómicas. Antes de ello, ya Sánchez habló de "asaltar los cielos", un término que Marx utilizó para describir los hechos de la Comuna de París.

"De hecho -se sigue-, nos encontramos con unas elecciones andaluzas astutamente convocadas por Susana Díaz que planteaban el primer partido en casa del PSOE". Y concluye: "El resultado fue bueno, multiplicamos el voto por tres respecto a las europeas, pero se produjeron daños tanto a nivel interno como externo". Con el externo se refieren al tratamiento mediático. El interno revela los problemas que aún siguen hoy, un distanciamiento entre la líder, Teresa Rodríguez, y el equipo de Íñigo Errejón.

El resultado de los comicios andaluces, en los que Podemos obtuvo 15 parlamentarios, fue bastante peor de lo que esperaban sus dirigentes, se quedaron a 17 del PP y muy alejados del PSOE, que ganó 47. Posteriormente, y con motivo de las elecciones generales, la dirección de Podemos también criticó los escasos resultados de Andalucía. Esta campaña se abrió aquí con una polémica interna por los cabeza de lista en la provincia que evidenció la distancia entre Rodríguez e Errejón, así como con su secretario de Organización, Sergio Pascual.

Sobre los comicios andaluces, sigue el documento: "La repercusión en medios de comunicación (…) ha sido positiva en términos generales, sobre todo en comparación con lo que cabía esperar viniendo de escenarios de ataque y beligerancia hacia la portavocía estatal y de invisibilización como se vio con la candidatura de Teresa Rodríguez en Andalucía".

El texto da buena cuenta de la organización del partido como maquinaria electoral, del seguimiento sobre las otras formaciones y sus líderes, del diseño y envío de los argumentarios diarios, todo en un tono pulcro y muy profesional, aunque en momentos se acompañe con párrafos épicos, como el que sostiene: "Ha pasado el invierno, hemos aprendido del frío, tenemos más músculo que nunca y salimos a por todas en el segundo asalto de 2015". Se refiere, así, a las elecciones generales del 20 de diciembre. Las municipales y autonómicas fueron un escollo convertido en aprendizaje para el asalto el poder, pero poco más: "Nos deja resultados ambivalentes (…). No cabe la menor duda de que nuestros objetivos de campaña no se han cumplido, puesto que no hemos conseguido situarnos por encima del PSOE con marca propia en plazas fuertes, de hecho, en ninguna".

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